Amaneceres en comunidad ¿El desenlace?

Gilipollas todos decían. Un mar de humanidad y sentido del ridículo invadieron mi cuerpo mientras la miraba. La que suponía que era Ana (la incognita del tercero) nos observaba con pena y dolor desde dentro de su pijama rosa arrugado.

– Yo: Perdone… No queríamos molestarla.

Es de aquellas frases que las dices y tu misma estas reprochándote internamente “¿Como pido perdón por molestar cuando ella ha desvelado todo el bloque?” pero era tal la evidencia de que ella lo estaba pasando peor que le concedí el puesto de víctima sin pensarlo. Cerró la puerta.

Tras mi mejor cara de la gente me toma el pelo, suelto la camiseta de Toni y me voy para casa.

01:55h De nuevo en el piso. No me he enterado de nada pero es que ya no sé si hay mucho de que enterarse. Nunca pensé que el pivón del edificio pudiera tener unos 20 años más que yo… quizás resultaba evidente, para la mayoría yo podría ser su nieta. ¿Entonces el guapo quién es? Sinceramente…

(…)

Viernes. No me molesto en contar en el trabajo lo sucedido. No me apetece. Parece como si todo hubiera terminado, pero no.

20:35h Acabando de colocar la compra en la nevera oigo unos golpecitos en la madera de la puerta de entrada. Me dirigo hacia ella, hoy si, miro por la mirilla y la veo (Ana). Abro, probablemente con la típica cara de en que te puedo ayudar mezclada de ¡No por favor! No me toqueis más las narices... pero a eso le debéis agregar una gran dosis de curiosidad (Ahora vas y te la imaginas).

– Ana: Me gustaría contártelo.
– Yo: Pasa pasa.Con tono compresivo

Una vez situada en la mesa, infusión en mano y conmigo y mis 73 sentidos puestos en ella me muestra un trozo de papel de periódico del 04 de Mayo de 2008: El ciclón Nagris causa más de 350 muertos en Myanmar.

– Ana: Unos días después el gobierno de Myanmar admitió 77.000 víctimas, pero las ONG’s estimaban que la cifra se aproximaba bastante más a las 100.000
Duermo con un vaso de agua cerca para poder ir comprobando si hay vibraciones.
– Yo: ¿Estabas allí?
– Ana: Fuí por trabajo. La ex mujer de mi cliente, natural de Birmania, se había llevado a la hija de ambos a un pueblecito cerca de Rangún (Yangón, la antigua capital), por no querer dejarle ni un gramo de custodia. Mi labor consistía en intentar llegar a alguna especie de acuerdo cercano a la custodia compartida. Me costó mucho localizarla entre los pueblos de la zona. Allí todo es muy distinto a pesar de que la gente sea muy amable.

No conseguí el acuerdo. Ella me quiso sobornar para que dijera que no las había llegado a encontrar. Como tenia serias dudas de que mi cliente las había maltratado caí. Ni siquiera acepté el dinero.

Tenía que haberme ido del país el 02 de mayo pero el avión no salió por una incidencia técnica. El hotel no me quiso dar alojamiento por más tiempo, la compañía aerea nos dijo que nos podiamos quedar en el aeropuerto durante esos dos días que nos supondría el retraso. El ciclón se acercaba, sabíamos que serían más de dos días. Los afectados nos diluimos por la zona.

Llamé a Irina y le dije que ya que no había aceptado el soborno le pediría alojamiento durante los dos días del retraso y los posibles después del ciclón. Aceptó. Te puedo confesar que nos hicimos amigas. Ella y su madre eran una gente muy agradable. 

Un día y pico más tarde llegaba el ciclón. Nunca he sentido tal temor anclado en el estómago. Oíamos el viento silvar fuera, las cosas desprenderse. Metales, maderas, animales sufrir. Todo se precipitó cuando el viento arrancó varios tejados de la calle. La lluvia empezó a azotarnos la cara. Las gotas se te lanzaban encima como a cubos de agua, no veía nada, no entendía a la gente. Me oía a mi misma con desespero. Las casas de en frente empezaron a desmoronarse como naipes. Se me enganchaban todo tipo de mierdas en el pelo y si te dejabas de agarrar a algo (y nada era sólido) el viento te arrastraba. Pasamos como pudimos por cada habitación, salimos fuera, entramos dentro… No sabes dónde es más seguro.

Perdí de vista a las únicas 3 personas que conocia en muchos kilómetros. Calculo que unos 20 minutos después algo me dió un golpe y me desmayé. Estuve un par de días tirada en el lodo con la clávicula rota.

Tardé una eternidad en encontrar ayuda y otra en poder comunicar que estaba viva a los míos. La zona fué declarada catastrófica. Me fuí de allí sin saber que había pasado con Irina y los suyos. Temiendo lo peor, aún me cuestiono quién fué el ingenuo que dijo que sólo había 350 muertos donde había 77.000

No lloraba. Ni atisbo alguno de lágrima.

– Yo: Y ahora tienes terrores nocturnos…
– Ana: Si…
– Yo: ¿Y no supiste nada más?
– Ana: A mi cliente le dije que no las había localizado ni antes ni después del ciclón. Tampoco me pidió muchas explicaciones con todo lo sucedido. Pero la verdad es que dos años más tarde recibí una carta de la madre de Irina. Ella y Lia (su nieta) habían sobrevivido metidas en una nevera. De Irina… nada.
Después de la noticia pasé un tiempo sin terrores, sin embargo tras mi divorcio hará un año me han vuelto. Supongo que al volver a vivir sola…

Nos pasamos un par de horas contandonos la vida. Jesús lo sabia todo porque se habían hecho “amigos” en una parada del mercado. No habían contado nada porque exceptuando la crisis del día anterior sólo se trataba de un grito cada 2 o 3 semanas cuando todo el bloque (menos yo, llámame nocturna) estaba durmiendo. Por eso, casi todos eran ajenos al tema.

– Yo: ¿Entonces? ¿La primera noche de los gritos…? ¿Quién fué? Yo oía un hombre…
– Ana: Era un hombre. Un hombre jóven. Lo escuché como tú a lo largo de toda la noche. Te oí contárselo al Presidente en la escalera al día siguiente. No era en nuestro bloque, era en el bloque contiguo. No sé que era. Perdóname Andrea, porque me dió por llorar y no hice nada más.

Ya veo. El que gritaba vive en el bloque de al lado y la que lloraba era ella. Al cabo de unos minutos se fué. Silencio de amargura.

Domingo.

Mientras me ducho lo pienso, personas como Ana son la demostración de lo lejos que llegan las terribles noticias que vemos por la tele. Para nosotros, un ciclón y sus consecuencias duran tres telediarios. O como en mi caso, ni siquiera recuerdo la noticia. En mayo de 2008 vivía tan sumergida en mi vida universitaria que ni me enteré. Aún hoy no miro las noticias por mantener mi cabeza alejada de toda esa mierda, aunque eso no evite que ocurra.

Por la tarde salgo y en las escaleras me encuentro a Eva. También recibió una visita de Ana. Más escueta, más seca (A nadie le gusta que lo traten de loco) pero al parecer sabe que somos las únicas que sufrimos sus sustos nocturnos y ha querido brindarnos una explicación. Me canso de escuchar a Eva antes de llegar al primero. Decido no hacer mucho ruido pasadas las 12 de la noche para procurar trastocarle el sueño lo mínimo posible.

Martes.

08:21h ¡Oh dios, me he dormido! ¡Voy muy tarde!

Me visto, me peino, pillo los trastos: el bolso, el pañuelo, las llaves, el móvil; (oigo la vocecilla de mi madre dentro de mi cabeza) tiro para atrás y cojo unas galletas y un Actimel para el camino. Me tomo el Actimel corre que te pillo antes de salir, parezco Mr. Bean. Tiro el envase. ¿Todo cerrado? ¿Si? Ok, abro la puerta. Llamo el ascensor para ganar tiempo mientras cierro la puerta. Alguien baja por las escaleras en el mismo estado. Como un rayo.

– El guapo: ¡Buenos díaas!

Parón. Me entra felicidad, sonrisita…pero…tanto rollo ¡¿¿Y este DONDE CO*O vive??!

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4 comentarios en “Amaneceres en comunidad ¿El desenlace?

  1. Ay dios como me he reído! Hija tienes un no sé qué que que sé yo para escribir que me encanta hahahahahahahahaa, cuándo publicarás más aventuras?? Dónde vive el madurito buenorro?? Esto se parece cada vez más a la peli de La Comunidad xD Salut!!

    Le gusta a 1 persona

  2. Uah! M’alegro que al final s’hagi pogut aclarir tot, però déu n’hi do la història. Jo sí que recordo haver-ho llegit per les notícies, però passa com sempre; en parlen un dia o dos, i després hi ha un silenci informatiu brutal. Jo tampoc sabia que fossin tantes les persones mortes, i després del calvari que devia passar la dona, no m’estranya que estigui traumatitzada. A tots ens passaria el mateix. M’alegro que ja puguis dormir amb tranquilitat xD

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