En fin…

A ver… ¿Cómo os lo cuento?

Hace poco más de un año dejé atrás 26 de convivencia con mis padres, para empezar algo que nunca hubiera imaginado. Vivir sola y descubrir otros aspectos de la vida.

Ese cambio fué el principio de un gran cambio. Un traspaso de étapa que he vivido durante todo este último año, en el que he notado como me convertía en un Yo más maduro, tanto a nivel psíquico como a nivel  emocional o incluso físico. Y con esta frase no me quiero hacer la guai, sólo digo de una manera muy sútil que he empezado a notar como mi cuerpo ya no es el que era, que mis ideas han cambiado y que sorprendéntemente ¡Mis gustos también!

La verdad, no os mentiré y menos a vosotros que lo habéis leído en más de una ocasión. Me encuentro ante un extraño sentimiento. No ha sido el mejor año de mi vida, pero sé que ha sido un año crucial en ella y mucho me temo, que por la fuerza de todo lo que ha ocurrido, que puede llegar a ser recordado como uno de los buenos.
Como ya he dicho muchas veces, aprender a vivir solo, es un proceso que requiere de cierto tiempo. A veces, es duro y acostumbrarse es dificil pero llega un dia que empiezas a llevarlo bién y al final te das cuenta que ahora eres otro tú + fuerte + seguro y + libre.

Lectores míos. Tal y como dije en los primeros capítulos de este blog, lo empecé a escribir porque cuando yo busqué uno con esta temática, no lo encontré. Es más, en los que encontraba sólo había dos entradas y luego sus autores desaparecían y entonces me propuse escribir un blog dónde contar este tipo de experiencia durante mínimo un año. Mi blog sería un objetivo y un refugio a la vez, cuando las temidas horas invisibles me intentaran abrazar demasiado fuerte.

Estoy muy orgullosa de haberlo conseguido, de haber escrito 29 entradas y de haber recibido 76.475 visitas hasta el momento desde 53 paises distintos. Me encanta saber que hay gente tan lejos que lo lee. Estoy contenta de que esteis ahí y de saber que a alguno le ha servido de algo leerme. A mi me ha ayudado mucho escribirlo.

P-E-E-E-E-E-R-O. . .

No hay peros que valgan. No es esto una simple y llana despedida porque yo no quiero desaparecer sin más. Sin embargo si, una especie de… momento de suspense.

Un blog puede tomarse un respiro o terminarse por muchas cosas: falta de tiempo, de ganas, por haber cumplido el objetivo, por no saber que más contar, por causas de fuerza mayor… lo que sea.

En este caso, no se me han acabado las ganas de escribiros, aunque a veces me falta el tiempo sino que quiero dejar de escribirlo asiduamente porque creo que ya he conseguido contar como es la experiencia (era el objetivo) y pienso que si sigo contándo esto se convertira en una transcripción literal de mi vida, dejando atrás el objetivo. Quiero que quien llegue aquí buscando como es la experiencia encuentre tal cual lo que necesita. Así que sólo volveré para escribiros más si…

A) Teneis alguna pregunta/duda/o queréis que cuente algo que os pueda ayudar sobre este tipo de experiencia o,

B) Se me ocurre algún capítulo nuevo que os pueda interesar sobre el tema.

Llegados a este punto, repetir que no es una despedida y comentaros que en breves empezaré otro blog con una temática MUY distinta (No, no se llamara vivir en pareja vivir vestido, aunque para muchos sea una realidad ;)).Si todo va bién será un recopilatorio de historias con principios muy prometedores y sin grandes finales.

¿Y esto por que? Porque quiero darle un homenaje a todas aquellas personas que han pasado por nuestras vidas, les han dado un toque de alegría, de luz, una lección o simplemente un día distinto y luego se perdieron por el mundo. Aquellas historias que pocas veces se vuelven a recordar o comentar pero que también forman parte de nuestra vida. Os dejaré un link cuando lo estrene.

Si no os interesa no hay problema, no estabáis aquí para eso.

Y sobretodo, muchas muchisimas gracias por estas ahí espero volver pronto y tanto si lo hago como si no que consigais una independencia digna de envidiar! Un abrazo a todos!

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Las horas invisibles

Cuando llevaba unos 8 meses viviendo sola, una tarde, quedé con un amigo para hacer un café. Era alguien que lo había vivido en sus propias carnes durante mucho tiempo.

Merendamos, nos contamos las últimas anécdotas de nuestras vidas y pasado un buen rato, como si hubiera estado esperando el momento oportuno, me preguntó “Bueno, ¿que? ¿Y te caes bien?”

  • Andrea: ¿Perdona?

  • Amigo: Si… Ya sabes, ahora has pasado muchas horas sola y has conseguido conocerte, entonces… mi pregunta es ¿Te caes bien?, ¿Te gusta lo que has visto?, ¿Eres la persona que querías ser?

Supongo que puse una cara similar a la de quién se queda en blanco en un examen y él me acabó confesando su historia a modo de ejemplo. En pocas palabras, me dijo que a él no le gustó lo que vio de si mismo, pero que por suerte había podido cambiar algunas cosas.

Sabía a qué se refería, pero no le expresé muy bien que sentía yo. Quizás él entendía de sobras lo que le dejaba ver entre líneas, lo que realmente pensaba y ahora quiero contaros a que se refería.

Mucha gente te preguntará como es vivir solo y como lo llevas. Acojonante (con perdón) el número de personas que te dice “Yo no podría”. Sólo hay un tipo de personas que te preguntan “¿Como lo llevas?” mirándote fijamente a los ojos en un tono indescriptible entre preocupado, tierno y nostálgico que te desnuda la mirada al momento.

Podría definir como precioso el vínculo que se forma entre vosotros durante un instante. Son aquellas personas que también han vivido lo que yo llamo las horas invisibles.

(…)

Cuando uno esta vive solo es cuando se pregunta que utilidad tiene su existencia. Si todo lo que haces no lo ve ni lo sabe nadie, ¿Para que sirve?

Seguramente, alguien que tampoco tenía la explicación fue quién se inventó aquella frase tan cargada de significado “Compartir es vivir”.

Es bonita y a medias veraz. Lo que pasa es que tenemos la sensación que al compartir nuestras experiencias es cuando estas pasan a ser reales. Esto es porque cada vez que vivimos junto alguien cualquier cosa esta tiene un impacto en nuestro entorno y en detonante…unas consecuencias. ¿Pero que pasa con lo que no has compartido?

Diez meses más tarde de instalarme aquí empecé a notar que ya era parte de este paisaje. Poco a poco mi imagen y mi carácter han ido dejando huella y ya no soy una desconocida. La gente de las tiendecitas de abajo me saluda al pasar, los vecinos me sonríen, la del pan me dice “¿Lo de siempre?”… Ya soy una más de este entorno.

Sin embargo, al margen de todo aquello que he compartido con este paisaje tengo que decir que a veces me parece mentira que lo haya logrado. Todas esas horas que he pasado SOLA… cocinando, escribiendo, limpiando, mirando películas, arreglándome, cuidando las plantas, ordenando, bailando… parecen irreales. Me da la impresión que todo ha sido parte de un sueño o de mi imaginación.

No hay nadie que las pueda corroborar. Todo podría haber sido distinto, incluso no haber existido y no habría testigos donde agarrarse. Casi se podría decir que vuestra lectura es lo que contribuye a hacerlo real.

El tema esta en que aunque no hubiera nadie, aunque esos momentos no se hayan compartido, hay que matizar que es durante esas horas (invisibles para los demás) cuando asoma tu más estricta esencia. Tu personalidad. Tú decides que hacer y tú ves como te impactan y te cambian tus propios actos. Es como si un escultor se esculpiera a si mismo.

Me explico. Cuando uno vive en compañía, convive, pone en consonancia sus manías con las de los demás, pacta, negocia, y en parte, sacrifica un trozo de su manera de ser y de su espacio para dárselo al otro. Mientras que vivir solo es ver lo peor y lo mejor de ti mismo, perdonarte y exigirte, intentando moldearte para que lo peor aminore. Es conseguir poder vivir contigo mismo sin acabar volviéndose loco.

Me gustaría que todos aquellos que tienen tan claro que ellos no podrían hacerlo se paren a pensar por que. Es importante. Tienes que saber quién eres, tus puntos débiles y sobretodo tienes que ser capaz de encontrar la voluntad y la fuerza de acallarlos o cambiarlos. Vivir solo es conseguir el equilibrio entre descontrol y autocontrol.

Fíjate que la gente que ha vivido sola suele contestar “Es difícil al principio pero luego bien”, es así.

Podría definir como precioso el vínculo momentáneo que se forma entre dos personas que saben de qué hablan, cuando los demás no.

Capítulo 22: 16 tipos de visitas

Aún recuerdo cuando mi madre limpiaba hasta los rincones más inaccesibles del piso porque venían mis abuelos a comer. Mi padre y yo nos cachondeábamos “¿En que momento crees que la abuela mirara el armario de la galería?, ¿Antes o después de los postres?” “¿Para que pasas un trapo por esas estanterías si la abuela no les llega ni a la mitad?

Con los años, empiezas a ver como los anuncios de productos de limpieza hablan de la situación “¡Corre corre, limpia las mamparas de la ducha que viene mi madre!”. Entre estos y que empiezas a conocer a tu madre sospechas que el día de mañana acabarás igual.

Este es un post dedicado a los 16 tipos de visitas que uno recibe cuando vive solo (Seguramente si vives acompañado también):

  • El del Gas: Un día te encontraras un papelillo en tu puerta o en tu buzón diciendo “tal día a tal hora le vendremos a revisar la instalación del gas”. Les importa un pimiento si trabajas, así que te las apañaras para recibirles y te lo pagarán diciendo que tienes un defecto “leve” y que si no lo arreglas te dejaran sin suministro. Corres y hablas con la inmobiliaria, el propietario, el “señor que lo arregla”, la vecina y en definitiva con quien haga falta para que después no comprueben si lo arreglaste.
  • El falso del Gas: Dícese de un idiota que te intenta timar. No es de tu compañía, quiere que le enseñen las facturas y que le firmen cosas. Mándalo a la mierda y cierra la puerta. Si quieres hacerte el alternativo (felicidades) adelante, pero entérate bien de que estás firmando.
  • Tus padres: Es como pasar una y otra vez el examen del carnet de conducir. ¿Lo encontraran todo bien?, ¿Se fijaran en las servilletas?, ¿Que les hago de comer que no sea preparado ni tan elaborado que me de un ictus si algo falla?, ¿Repaso el armario de la galería? (Que suerte no tener galería). Yo sólo sé que cada vez que veo el piso un poco desmadrado, les invito a comer porque al momento me da por limpiarlo todo. Total… después tampoco es tan grave.
  • Los amigos: Si hay algo agradecido de invitar y recibir son tus amigos. A pesar de que intentes tener el piso decente para todo el que venga son aquellos que sabes que no te juzgan, que luego te ayudan a limpiar (o no) pero como mínimo se ofrecen y con los que realmente disfrutas la visita con tranquilidad.
  • Las parejas de tu edad: Te hace mucha il·lusión recibirles y tenerles en tu casa. Saber de ellos y pasar un buen rato. Sin embargo, es difícil no sentirte candelabro en tu propio piso en algún momento de la cena. Lo siento, es así.
  • El septuagésimo amor de tu vida: véase tu rollete actual. Sus visitas se convierten en una especie de mezcla entre las de tus padres y las de tus amigos ya que limpias el piso más que con tus amigos y menos que con tus padres pero también hay que tener en cuenta que te lo puedes pasar mejor que con tus amigos o peor que con tus padres. Depende de como esté el tema.
  • La palabra de Dios: ¿Por qué SIEMPRE llaman cuando aún estoy durmiendo?, ¡¿No ven que yo ya me estaba comunicando con Dios?!
  • La víctima: véase esa persona amigo o familiar que se acaba de pelear con alguien (pareja, amigo o familiar) y viene llorando a tu morada. ¿Por qué? Porqué si vives solo creen que estarás por ellos y no habrá nadie más que haga incómoda la situación. El único problema de las víctimas es que asumen que estarás de su parte. Eso, si no ha llegado el otro antes y acaban montando un sálvame de luxe en tu comedor.
  • La adorable: Esta es de mis favoritas. Cuando vienen los niños de la finca de al lado porqué se les ha colado la pelota. Su vocecilla por el interfono es matadora. “Se nos ha colado la pelota, ¿Puede abrirnos, por favor” Monisimos.
  • El inoportuno: Se trata de aquella persona que nunca te va bien que te visite. A aquella que le dices “¡Si, si, un día quedamos y te lo enseño!” Y sabes que eso no pasará. Puede ser cualquiera: un ex, un amigo que no se ha dado cuenta que ya no lo sois, un pesado, alguno de tus familiares… Que no te da la gana, que no quieres que venga, ¡Fuera!
  • La platónica: Esta podría ser aquella para la que siempre estarías preparada. Ejemplos de este tipo de visita serían… el vecino guapo que viene a pedir sal en paños menores, o tu mejor amiga que pasa sólo para charlar un rato. Son aquellas visitas que te da igual cuando sean, no piensas en ellas ni las preparas, pero siempre estas dispuesta a recibirlas.
  • La visita de tu vida: La visita de tú vida es aquella visita que siempre esperas y quizás no hayas invitado nunca. Se trata de alguien que tu sabes que si un día llama a la puerta, pararás tu mundo para recibir a esa persona. Puede tratarse de mucha gente, des del hermano con el que no te hablas a el amor de ese verano. Incluso, un ex con el que la cosa quedó en el aire o un primo al que hace demasiado que no ves. La visita de tu vida te la hará alguien realmente especial para ti.
  • El amigo de: Un caso extraño y en cambio, habitual es el de aquella persona que viene porque es amigo de un amigo tuyo y estaba “colgado y sin plan”. Entonces tu amigo te dice “¿Se puede venir fulano?” Tu no le hubieras invitado, tampoco tienes ganas de frustrar a tu amigo… y mira, ahí está, cenando con vosotros en tu casa.
  • Tu pareja: Si tienes pareja estable y vives solo cada vez que te visita tienes el riesgo de acabar siendo invadido. Cometarios como “Me dejas un cajón para mis cosas” o “Oye porqué no quitamos ese cuadro y colgamos una foto nuestra” están a punto de llegar a tu vida.
  • Tu vecino: Tu vecino.

Hay que mencionar para los principiantes, que casi todas las primeras visitas parecen un examen. No sabes hasta que punto tienes que limpiar y/o arreglarte tú mismo en tu propia casa aunque con el tiempo le coges soltura al tema y las disfrutas más.

También es verdad que a veces te lo pasas mejor con tus padres de lo que esperabas. O que te puedes fustrar muchísimo cuando después de meses aparece tu hermano y en lugar de venir a hacer las paces viene a recriminarte algo…

Personalmente, me encanta recibir una visitilla de vez en cuando. Y aunque es verdad que prefieres que te avisen, una sorpresilla a veces da vida. A menudo no pregunto quién es en el interfono porqué (A) A veces no va y (B) Puedo pensar durante 30 segundos que se trata de alguien por quién pararía mi vida.

Capítulo 21: Del verano que se fué

Como si de un tsunami se tratara un ambiente tórrido rozando los 40º ha azotado la ciudad.

Vuelvo de comer en casa de mis padres bajo un Sol digno de eurovisión. Ansío llegar. Estoy a punto de evaporarme y no tengo ganas de morir desmayada en el asfalto ardiente. Me queda poquito. Ya casi estoy. Abro la puerta del bloque y entro en el hall oscuro con la misma cara de ilusión que un runner amateur en su primera maratón. Bueno, ellos dicen que era de ilusión, suele parecer más bién de desnutrición. Mi ventilador me espera.

Últimamente, me paso los días serpenteando en frente de ese aparato. Un trasto mucho más grande de lo habitual, capaz de crear huracanes. No pensé al comprarlo que sólo podría usar la primera marcha en mi pequeño palacete. Para que lo entendais hay que puntualizar que con la segunda parece un avión a punto de despegar y si te arriesgas con la tercera (tenía que hacerlo) se le empiezan a caer los botones y entre que los cojes y consigues volver a ponerlos sufres un poco (Alta calidad).

Victoria llama.

  • Victoria: ¿Qué tal? ¿Cómo lo llevas?
  • Andrea: Fff… dicen que vamos por la tercera ola de calor, pero la verdad, es dificil recordar algo que pasó antes de que mi cerebro se convirtiera en gazpacho de setas caliente.
  • Victoria: ¿Te vienes a Valencia con Jana?

(…)

Desaparecí. De la piscina a la playa, de la playa a la siesta, de la siesta al chiringuito, del chiringuito a la disco, de la disco a la playa, de la playa a la cama y vuelta a empezar. Quinze maravillosos días practicando el famoso “Fiesta siesta fiesta siesta” que lamentablemente terminaron. Un día u otro tenía que pasar.

(…)

Con la bajada de temperaturas vuelvo a casa plagada de trastos. Una sale con la ropa ordenada y vuelve con todo hecho una bola y lleno de arena.

El piso esta tal cual lo dejé, impoluto. Aunque a los dos minutos ya parece que haya abierto el ventilador. Maleta de par en par, ropa sucia por un lado, a media doblar por el otro, el bikini aún mojado colgado por ahí, las chanclas asqueadas en el balcón…

Me empieza a preocupar saber qué comeré ya que dejé la nevera arrassada. La abro. Me adoro a mi misma por haber olvidado un yogurt y un huevo en ella y me imagino al día siguiente derrochando en el super como si se acercara el apocalípsis. Estoy contenta.

Entonces salgo de mi enagenación mental y recuerdo no haber mirado el buzón al llegar por lo que me dispongo a bajar un momento a buscar las facturas acumuladas (Si, no suele haber más que eso).

Bajo. Ahi está. Sólo una. Mira, mejor. La cojo, cierro el buzón y de pronto me fijo en un detalle. Es como si ya lo hubiera visto al entrar la primera vez pero no le hubiera prestado importancia. El nombre de Toni ya no esta en el 3º 2ª.

Un trocito de la etiqueta arrancada es lo único que queda de “¡Oh!, una mujer”. Me sabe mal que se haya ido, a los vecinos se les acaba cogiendo cierto cariño.

¿Dónde estará? Empiezo a preguntarme cuando descubro que su buzón esta abierto. No lo abro, eso no se hace. (Silencio de duda) Pero si lo hubiera hecho, me hubiera encontrado con un folio a medio doblar con una especie de poema o confesión, como una carta de amor con resquemor sin sobre ni nada que dice…

“Te espero.

Cada noche cuando acabo con todo, me tumbo, cierro la luz y te espero. Me quedo unos minutos divagando entre mi presente y mi futuro. Me duermo.

Te espero con ilusión y con miedo. La ilusión de saber que un día podrías estar a mi lado cuando cierre la luz. El miedo de que un dia cierre la luz y quien esté a mi lado no seas tú.

Te quiero y te espero.

A veces cuando te recuerdo sonrio. Sin embargo, si te recuerdo demasiado me enfado. Entonces te alejo con un pensamiento hasta que me sorprendes de nuevo.

Cada noche cuando acabo con todo, me tumbo, cierro la luz y a oscuras, deseo. Deseo que un día vuelvas y mi primera impresión al verte no sea enfadarme. Enfadarme porque tanta espera me haya cambiado y ya no te quiera.

A veces… cuando cierro la luz… te espero.”

Sin firmar.

Siento una sensación intensa. Me parece increíble tirando a estupendo que Toni haya recibido esas palabras. Aunque no sé si forman parte del motivo que lo hizo marchar o si llegaron después. Me imagino que lo leyó. Mejor así. Sin embargo, no lo abrí el buzón y nunca vi esa carta. El silencio del Hall me ayuda a escudriñarme de nuevo hacía mi piso.

Entro en casa con la duda. No sé si os pasa a vosotros. A veces se producen enigmas en tu vida que sabes que nunca descubrirás o que ni siquiera te apetece resolver. Por ejemplo, un día perdí un pañuelo amarillo que sólo me había puesto dos días y cuando me di cuenta pensé “Vaya por Diós, espero que quien se lo encuentre haya sido de su agrado”.

En cambio. Hay enigmas que no sabes cuándo pero quieres y tienes la certeza de que un día sabrás que pasó. Como por ejemplo con mi jersey de rayas:

Hace cinco años perdí un jersey que utilizaba como chaqueta. Desapareció sin más. Me pregunté mil veces dónde había ido a parar, en qué bar me lo habría olvidado. Lo busqué sin resultado y me tocó la moral porqué me gustaba mucho. De algún modo sabía que lo encontraría. Lo que no me esperaba era que dos días antes de nuestras vacaciones, Jana, se lo encontrara en el fondo del armario de lo que había sido casa de su madre ^^ ¡5 AÑOS DESPUÉS! Nos tiramos media hora riéndonos e inventando teorías de cómo habría llegado hasta allí.

En fin, sé que algún día sabré que pasó con Toni. Espero que esté bién y le deseo lo mejor. Mientras tanto me toca poner un par de lavadoras preguntándome, quién ocupará ese piso. Septiembre, aunque sea un mes desolador, siempre trae novedades.

Capítulo 20: Mentiras en el super

Es una auténtica chorrada y sin embargo una de las escenas que más veces has proyectado en tu mente cuando imaginabas la vida en plena independencia era tu cuerpo desfilando por los pasillos del super, carro en mano, cogíendo todo lo que deseabas de las estanterias mientras sonaba de fondo “Makes me wonder” de Maroon 5.

En el fondo, si te fijas se trata de una imagen muy onírica (cargada de la misma simbología de los sueños). El carro simboliza tu vida y básicamente lo que ocurre en esa escena es que tú lo conduces a la perfección hacia donde quieres, síntiendo el control absoluto sobre él (tu vida) y echándole dentro todo aquello que deseas. Es perfecto. Tal y como te imaginas la vida cuando seas independiente, control y caprichos.

Nadie te entiende, pero tal es la potencia de la imagen que una de las cosas que más ilusión te hará los primeros días será ir a comprar. Total, ahí estas tú, dispuesto a realizar tu compra semanal. Entraras en el super, feliz de que tu sueño se cumpla y sin sospecharlo empezaran múltiples dilemas al respecto. ¿Qué compro?, ¿Cuánta cantidad?, ¿Qué marca?, ¿Dónde están las cosas?, ¿Quién me ayudara a llenar las bolsas en la caja mientras todo la cola me mira mal? ESTAS SOLO.

La verdad es que lo estas del todo porque yo tampoco te voy a decir qué comprar ni te voy a venir a ayudar. Bastante tengo con darte apoyo moral desde aquí mientras también me las apaño. Igualmente te voy a decir 4 cosillas que he aprendido, por si te sirven de algo:

  • Procura hacerte la lista de la compra, va muy bién para no tener que volver 15 veces o si te lo propones, para ceñirte al presupuesto establecido.

  • Mira siempre la fecha de caducidad y organízate un poco los días y las comidas, así no compraras de más, ni de menos, ni te comeras primero lo que caducaba último.

  • Mira siempre las estanterias de arriba a abajo antes de elegir, las marcas más caras pagan para que las situen a la altura de la vista.

  • No lo busques, no hay ni un carro que vaya recto, los hacen expresamente así para que te desvies constantemente hacia las estanterias y acabes comprando más cosas.

  • No te fies de los productos denominados “Gourmet” son más caros y igual o peor de sabor. Si fueran tan guais el nombre no recordaria a las latitas del gato.

  • Los Productos denominados “Selectos” ¡Oju! Son caros y estan buenos pero de vez en cuando ¡Hazlo! (Ya que no sabes cocinar como mínimo que esté bueno).

  • Con los productos de marca blanca te puedes llevar sorpresas muy agradables y algunas de no tanto… No le pidas peras al olmo.

  • Frutas, verduras y hortalizas salen mucho más baratas que la carne. Ya no tienes excusa para cuidarte un poquitín.

  • Las frutas, verduras y hortalizas del super tienen todas el mismo sabor insípido, si puedes vete a una fruteria como Dios manda y dale un mordisco a la vida.

  • No fabrican los envases para soloitarios, todo es para dos o para cuatro personas. Eso si, en TODOS los congelados que pone “para dos” realmente sólo hay para uno.

  • NADA del super tiene algo que ver en sabor con el producto que encontraras en el mercado o el pequeño comercio. Pruébalo un dia ni que sea.

  • Házte el carnet de cliente, te sentiras muy maruja pero de vez en cuando te ahorraras unos euretes.

  • Intenta ordenar las cosas por peso dentro del carro (tampoco te pases que parecerá que estés loco) y pon las que más pesen primeras en la cinta transportadora, así quedaran puestas en la parte inferior del carro y no se te chafaran los huevos, los tomátes o lo que sea.

  • El momento en que debes cordinar tú solo el pasar las cosas de la cesta a la cinta transportadora, pagar y meterlo todo en el carro o bolsas es igual que salir al escenario, por muchas veces que lo hagas siempre te pones un poco tenso. ¡Que les den a los que esperan en la cola! Tu también has esperado tu turno. ¡Ánimo!

  • Mira mal a los que van lentos.

  • Finalmente, te aconsejo que si no tienes coche te compres un carro y no compres más de lo que quepa en él. Debes hacerme caso por dos motivos, primero porque todo parece que pesa poco al salir pero dos manzanas más allá tendrás los dedos como choricillos y querrás vender tu alma al primer camionero que pase para que te ayude. Segundo, porque me apuesto lo que quieras que seras incapaz de comértelo todo tu solo sin que caduquen la mitad de cosas antes de que pase una semana. 😉

Total, ahora, cuando vayas al super y descubras que a diferencia del Berska no suenan los mejores hits por los altavoces y que si estas en el super MUY selecto tampoco vas a comer, no olvides comprar tomates. Perdón, no olvides porque estas allí. 8 meses después de ir a comprar cada semana, ya no me hace la ilusión del primer día pero sigue teniéndo mucho significado para mi ir a comprar mis propias provisiones. Disfrútalo e intenta currártelo. Probar productos y sitios distintos a menudo hará que cuando comas lo sientas distinto ^^

P.D.: Si vas al pequeño comercio y superas el primer mes de preguntas del tipo “¿Que tipo de huevos quieres?, ¿Los de gallinas encarceladas y estresadas, los de gallinas que pueden andar unos metros, o los de gallinas practicamente libres?” con cada producto que implica la vida de algún animal (la leche y las pobres vacas, el pollo, los embutidos e infinidad de barbaridades más) sin hacerte vegetariano o vegano, seras un humano con más o menos escrúpulos muy parecido a la media.

P.P.D: La lista está muy bien, pero como siempre, ¡Haz lo que quieras!

Capítulo 19: Madre, hay más de una.

Te vas. Lo pasas bién. Lo pasas mal. Te pasa de todo. Lo llevas como puedes. En cambio, si hay alguien que sufre de verdad todo lo que hagas… esa es tu madre.

Es comprensible. Te ha llevado 9 meses dentro, te ha criado y convertido en uno de los más grandes proyectos de su vida. Ha puesto mil ilusiones en ti para que ahora vayas tu y la abandones con esa despreciable cara de rencor que solo un hijo desagradecido sabe poner. Quizás no la pones, pero ella la ve. Ella no entiende tus ansias de libertad. Tu no entiendes que ella no te entienda. El nido se deshace, el drama se desata. ¿O no?

No todas son iguales… He aqui la lista de los 12 tipos de madres que he oído existir:

La oportunista: Su vida ha cambiado hace tiempo, divorciada de tu padre y con un novio nuevo, parece que le sobre un poco cualquier cosa que forme parte de su pasado (incluido tu). Un día te suelta “Ay cariño, nos vamos a vivir con Luis a Ibiza dentro de un mes, te puedes venir con nosotros o buscarte algo por tu cuenta” Sabiéndo que no iras a Ibiza. No es que ella no te quiera, es que la vida le ha dado otra oportunidad y la quiere disfrutar, pero jode la frescura con lo que lo hacen algunas… A mi me lo hacen y me pongo a llorar.

La que lo hace por ti: “Hijo… ya tienes 20 años y deberías espavilar un poquito, ¡Eh! No te iría nada mal independizarte, de hecho he visto un pisito a 15 minutitos de aquí…” Es definitivo, en tu casa no te quieren, (como mínimo de cuerpo presente). Esta sera la primera de muchas directas que oiras, así que ve recogiendo tus trastos o ¡pon un cerrojo ya en tu habitación!. Si cedes y te vas, tienes muchos puntos que esta se convierta en un salita-gimnasio, así que búscate algo un poco estable si no quieres dormir en una bici estática.

La que no se lo esperaba: ¡¿Cómo?! ¿Que te vas de casa? ¡¡¡Si solo tienes 35 años!!! Lágrimas en los ojos y 15.000 reproches sobre lo mucho que te quiere y que te cuida. Sabias que te montaría el número, pero nadie esta preparado para sobrellevarlo en directo. Tiene razón, nadie lo hará igual, pero es que tampoco buscas una sustituta. Es de las que después encima le va a caer mal tu pareja “por haber robado a su niño de sus brazos” O de las que ningun@ pareja le parecerá suficiente para ti.

La persuasiva: Es tu madre, te conoce, te jodera hasta el momento que salgas por la puerta con frases como “¿Y que vas a comer?, si no sabes cocinar…”, “Con tanto gasto no podras comprarte la ropa que te gusta, ¿Estas dispuesto a ello?”, “Luego no vengas pidiendo que no vendré”. Con cada frase un puñal que te hace replantear hasta porque naciste. En el fondo es que no quiere que te vayas y sabe que llorando no lo conseguirá. A veces, la que no se lo esperaba evoluciona a una de estas en un intento más para evitar la catástrofe.

La adorable: Tu madre, tu amiga, tu todo. Acepta tan como puede la situación y te demuestra tanto apoyo y cariño que uno se siente como una auténtica mierda por irse. ¡Asi no se puede, macho! La echaras mucho de menos, volveras cada domingo a comer y escucharas sus cosas con devoción, ¡Tu madre es la mejor! Y no, ya ves que no todas son así, ¡Valórala!

La preocupada: Es parecida a la adorable pero con un plus enternecedor de sufrimiento que puede acabar con tus nervios. Te ve capacitado para vivir solo, sin embargo no esta convencida y te preguntara mil veces si lo tienes todo, si estas seguro, si necesitas algo, si te puedes ayudar, si lo tienes todo, si estas seguro, si necesitas algo, si te puedes ayudar…

La despechada: No te lo esperabas…¡Parece tu ex! Tu querida madre que empieza en un plan similar al de la que no se lo esperaba o la adorable, de pronto acaba conviertiéndose en el muñeco diabólico persiguiéndote por casa tirándote tus cosas. “¡Veteeee! Con todo lo que hecho por ti y ¿me lo pagas asi??”, “Desagradecido del carajooo!” Corre antes no te meta la guitarra por dónde no te cabe, algunos trastornos mentales surgen con el estres.

La conspirante: ¿Que te vas de casa? ¿Y por qué? ¿No te habrás echado novio y no quieres que le conozcamos, no? ¿Te drogas? ¿Eres lesbiana? Es que quieres montar fiestas y tu padre y yo siempre estamos aquí, ¿No?, ¿Estas embarazada? NUNCA EN LA VIDA se le pasará por la cabeza la hipótesis que te has hecho mayor, eso NO puede ser. Tiene muy claro que le falta un capítulo de la historia y cuerda para rato.

La conservadora: Aunque parezca mentira este género sigue existiéndo. ¿Que te vas de casa? ¡¿Sin casarte?! ¡Oh dios mio! Y si no tienes novio ¡Pero si no tienes novio! ¡¿Eres lebiana?! Y daaaale!

La prima de Hitler: ¡Tú! Estudiaras tal carrera, saldras con tal chico, te pondras esto para salir y por lo tanto te iras de casa cuando YO lo diga! ¡Yo te he parido y voy a gobernar tu vida, hasta que me muera! ¡¿Te enteras?! No es por nada, tu madre esta como una regadera, vete ya.

¿Y cuando dices que nos vamos?: En esta variante, no estan dispuestas a pasar por esto y te lo estan diciendo en serio. Es ese tipo de madre que una vez tú en tu piso la mujer se presenta a limpiar, cocinar, cotillear, etc. ¡Lo que sea! Algunas incluso se mudan dos o tres meses más tarde (así por casualidad) terriblemente cerca de tu nueva morada. O le dejas claro el tema la primera semana, o acabaras vivéndo con tu pareja y tu madre y no, no es agradable.

Malamadre: Especial mención para un género que no lo merece. Vease la que ha sido mala madre toda su vida (Es decir le importa la vida de su hijo un pepino sin motivo alguno) y evidentemente no cambia la semana que su este se va de casa. La verdad no sé que piensan, es difícil de imaginar pero no se imaginan lo tirado que se siente su prójimo cuando los demás cuentan que tienen madres mejores. No lo llama, no lo ayuda, no nada. Esto si que es un drama.

Ya veis, yo solía pensar que todo el mundo tenía una madre similar a la mía y si de algo me he dado cuenta durante este proceso es que las madres del personal son muy distintas. Eso si, aunque todas diferentes, y la verdad, pocas idílicas, no hay ni una que no consiga marcar la huída de sus hijos de una manera u otra. La mayoría realmente pasan por un mal trago cuando los niños se le van y también se las tiene que entender un poquito que básicamente han hecho lo que han podido (y supuestamente con mucho amor).

En mi caso y supongo que como en muchos otros, mi madre pasó por varias etapas en el intento de aceptar que me fuera. No voy a describir su caso en concreto porque una cosa es escribir un blog y la otra es que te deshereden de la hipoteca Agradecerle eso si, que no le diera ningún brote psicótico y las comidas de los domingos. ^^

P.D.: Me gustaría que el 80% de madres mundiales entendieran que uno no se va porque no las quiera, se va porque tiene que volar. Os queremos mucho (Y lo sabeis) Y también sabeis que tenemos que volar, pero se ve que os jode 😉