¡He vuelto!

Si señor@s, han pasado CASI cinco años, he cambiado de piso, de trabajo, de objetivos y como, no? Me he casado, ¡Ya no vivo sola! P-E-E-E-E-R-O no es todo tan bonito ya que una de esas personas a las que dedicais aplausos cada noche es mi marido y con todo este follón, mientras él muere de agobio y sobrecarga (y sale cada día) yo… pues supongo que como tú 😉

¿Y que por qué estoy aquí de nuevo? 

Pues la verdad, lo había pensado muchas veces, pero como casi todos no disponía del tiempo. Sin embargo, ayer mientras hacía un bizcocho (Actividad extraescolar nacional este finde) pensé… CALLA! De alguna manera volvemos a estar SOLOS EN CASA, y ahora PRINGAMOS TODOS! Así que otra vez la vida nos pone ante la necesidad de un objetivo y un refugio, escribir para no ahogarnos en el intento y escribir para ofrecer un poquiiito de compañía en estos días, aparentemente fríos.

¿Por dónde empezar?

Si! Empezaré por el origen, remontando a aquellos días de Enero de 2020 en los que informaban que en China moría gente a centenares por una especie de gripe salida de un bicho en un mercado húmedo o no sé QUÉ CARAJO que aún no sabemos. Sí! Empezaría por aquí. Esos días en los que le decía a mi marido, Una cuarentena es una cuarentena y no el cachondeo esto de yo me salgo que soy Irlandés, yo tambien que soy futbolista… BLA BLA, esto no servirá de nada!!

Aquí Andrés, MI MARIDO, ni me daba ni me quitaba razón, sólo trataba de quitar paja al asunto mientras yo seguía pregonando ¡Como esta gente no lo haga bien esto va a llegar hasta aquí! ¡Verás tu! Pobre Andrés, el mismo que ahora no vuelve por exceso de trabajo (o por no darme la razón ^^) respondía ¡Que va! ¡Eso está muu lejos! (Un minuto de silencio para él y todos los que quitaron paja al asunto).

¡En fin! No se lo tengo en cuenta, digamos que no soy hipocondríaca pero me acerco. Ante cualquier cosa, yo, por si acaso, me pongo en alerta. Y para mi cualquier cosa puede ser un pinchazo leve, un bichito, un ruido desconocido o una pandemia. Él se ha acostumbrado a hacer ver que no pasa nada, pase o no pase, pero es que estábamos ante BICHITO + PANDEMIA + MUERTE = a “¿QUEDARÁ PAPEL EN EL SUPER?” Hola????????!!!

¡Nada nuevo! Luego la cosa, como dirían en el cole, progresó adecuadamente. El famoso Covid 19 avanzó como la pólvora de un país a otro: Japón, Corea, Irán, Italia… I-T-A-L-I-A.

¡Cuki! Esto ya está en Italia, ¡eh! ¡Nos pilla! Esto está aquí, ¡Iré a comprar algo! NO tengo miedo a morir, TENGO miedo a quedarme sin comida!!! Lo dije tal cual, no es exageración. Y hay que decir que Andrés al oír Italia se quedó un momento en suspense, sin embargo, luego soltó Que nooooooooo, que no pasa naaada… Y no hace falta que cuente más, ¿no?

Tuve suerte e hice la compra online justo antes que la gente despertara. Igualmente añadir que si piensas des del punto de vista del contagio por contacto matarse por el papel higiénico en un super repleto de gente quizás no era lo más óptimo. Personalmente, conozco mis límites y prefiero quedarme con el brócoli chungo (no digo para qué) a luchar con la señora que piensa que el papel salvará la vida de sus hijos, claramente está mucho más motivada que yo.

TOTAL, sea como sea hoy 17 de Marzo del 2020 ya no podemos salir de casa para pasear, correr o hacer el café. Y por ello y porque me retumba en la cabeza todas las veces que Andy me ha recordado que si no salgo se me agria el carácter, ahora que no puedo hacerlo ¡vuelvo! y lo haré, ¡Hasta que el cuerpo aguante!

 

Intentaré escribiros a menudo para que juntos hagamos un diario de cómo llevamos esta guerra (que aún no tengo claro si es contra el virus, contra el sistema, contra uno mismo o contra la família), el tema es superarla y ¡Con muchas ganas! Podéis preguntar, podéis pedir que hable de temas que os interesen, ¡podéis aportar lo que queráis! ¡Un Abrazo y feliz confinamiento!

Y por cierto, no os perdáis el próximo capítulo “¡Me queman los pies!”

¡YO ME QUEDO EN CASA! (porque toca, porque me obligan, por mis abuelos, por las plantas…por…en casa, muack! 😉

Capítulo 10: De posibles compañías

Mis amigos hacían porras “Con lo que le gustan los gatos ¡no tardará ni un mes en adoptar uno!”; Mis padres hacían presión “¡Gatos no eh! ¡Gatos no!” ; Y los demás me preguntaban “¿Y no tendrás un gato?”.

Sabido es que me encantan. Que he compartido vida con ellos des de los once años, pero pensar que ese bichito adorable pasará todo el día solo me sabe mal. En este momento del discurso, los que no se dan por vencidos o ven que aún pueden ganar la porra, sueltan “Mejor dos, ¡así se hacen compañia!”. Que nooooo! Un tiempo de relax, no a las obligaciones y si al poder irse de casa sin pensar en algo/alguien también está bién.

Pero al final un día te lo planteas… ¿Qué podría tener?, ¿Es posible tener alguna mascota o compañia compatible con mi estilo de vida? Las conclusiones a las que llegué (que no tenéis porque compartir) fueron las siguientes:

– Un gato: ^^
Que nooo! Que hemos dicho que un gato no… ¿No? No… Pobrecillo… todo el día ahí solito, triste y azul, sin poder ni salir al balcón en otoño, invierno y media primavera porque soy ultrafriolera y paso de volver y encontrarme el piso a -5º… ahí con sus ojillos, echándome de menos y viéndome solo para cenar… nooo… (SIEMPRE serán mi primera opción).

– Un perro: ¿Un perro? ¿¿Pero que dices loca?? Un perro es algo prácticamente imposible para alguien que vive solo y trabaja lejos de casa. Necesita mil atenciones que ahora mismo no le podría dar y probablemente un canguro cuando no estoy. No se merece vivir así el pobre bicho. A ver, y que para eso tengo un gato que es lo que me gusta. (Con perdón y amor hacia el sector perruno de la población).

– Bueno pues… Peces: No, ¡peces tampoco! Son bonitos, pero es el animal más parecido a un jarrón que existe (prácticamente como si las ondas del jarrón se movieran sin más). Encima, además de no entretener, luego hay que lavar la pecera asiduamente con el riesgo de que el pez salga volando y se ponga a saltar por el suelo de la cocina (Y esto lo he visto en directo no me digais que no pasa).

– Chinchilla: ¿Oye por que, no? Mona, peludilla, pequeñita… si no fuera por la bolitas de caca everywhere caaasi me compro una!

– Pájaros: Muy estupendos.Sin embargo, considero un CRIMEN meter a un bicho que puede cruzar kilómetros volando porque es época de migración, encerrado en 25 cm cuadrados. ¡Que si atontao! ¡Es un crimen! (No lo he pensado con los peces, pero más de los mismo) Y espera… la Chinchilla… también… y bién pensado lo mío no son las aves…

– Tortugas:   T o r       t u       g a s … (No negaremos que son majas).

– Iguanas, tarántulas, serpientes, grillos, hamsters…: Lo siento, yo esas cosas no me las planteo, pero si te gustan quizás es de lo más factible.
No te ofusques! Para empezar seguro que hay alguno de la lista que te convence más a ti que a mi y si no… las posibles “alternativas” a un bicho tradicional son…

– Plantas: ¡Será por plantas! Des de un bonsai a un cactus, según tu tiempo y ganas de dedicarle ¡puedes escojer entre 30 millones de variades!. No te saludan al entrar, pero es que menos perros y gatos nada lo hace…y no te pongas nostálgico que tus padres a veces tampoco lo hacían.

– Caracoles: Lo has leído bién, caracoles. Tengo un amigo con 7 compañeros de piso. 6 querían un gato, pero la séptima se negó en rotundo. Yo la hubiera echado del piso pero ante la fustración lo solucionaron montando una colonia de caracoles. Parecía soso hasta que les dió por montar carreras con ellos y no os imaginais la felicidad con la que un día nos contó que se habían encontrado “caracolillos” ^^ (Si, me lo planteé).

– Hormigas: Si no consigues que vengan a las migas de lo que te dejas tirado por la cocina siempre puedes comprar un kit de esos en los que ves como viven mientras rezas para que no se rompa.

Xorboagenda: Si aún nada te ha convencido quizás es que no quieres tener animales, sólo compañia (piénsalo), és aquí dónde puedes optar por el método que me contó el mismo tipo del curro que hablaba de drogas en el capítulo 8: La xorboagenda! Es decir, Llama al tio que quieras el dia que te apetezca y… eso, ¡que te de compañia! En el fondo debe ser como tener un pulpo.

Si tampoco te gustan estas opciones o eres un poco tiquismiquis ¡te puedes comprar un puzzle! Porque lo de llamar a un amigo o invitar a tus primos de vez en cuando…¿Que tal?
En fin, yo a la semana acabé con un Orquídea en casa. Estoy muy feliz porque pertenezco al 15% de la población ¡que no se le ha muerto al cabo de un mes! ¡Es más! ha crecido y ahora duerme porque es invierno. Igualmentee… no descarteis que un día aparezca por el piso un gato, una chinchilla o un tío… soy débil ante esas tres opciones.

P.D.: Antes de cerrar el tema, tener MUY en cuenta, que si no optas por una planta (y depende de cual), tendrás que dejar la llaves de tu casa a alguien cuando te vayas de vacaciones y con lo que te ha costado escoger… ¡oju a quien se las dejas! 😉

Capítulo 1: Vivir solo, el mito.

La imagen de las personas que viven solas es distinta según con quien hables.

La gente mayor lo encuentra tan normal, es obvio, ellos mismos o la mayoría de sus amigos tras quedarse viud@s también viven solos. Entre la gente de mediana edad hay de todo: los que piensan que són unos desgraciados que no encontraron lo que buscaban en la vida, los que te envidian y los que dudan de tu estabilidad mental. Los jóvenes (y seguramente tus padres, primos y tios si vives solo) piensan que vives en una orgía constante. Y evidentemente, ante tal variedad, cuesta hacerse la idea de la realidad.

Más de una vez busqué como era vivir solo. Un blog, un artículo… algo que me mostrara si era demasiado complicado, demasiado caro, orgásmico (nunca es demasiado)… algo que me orientara a saber la verdad, pero no encontré… demasiado.

Al principio, sólo descubrí blogs cuyo artista se perdía tras escribir un par de entradas… dejándote con la incertidumbre de si esa persona tras la ilusión inicial de contar al mundo la gran experiencia de vivir solo, acabó llevando una vida normal y ocupada, montando tantas fiestas que ya no se acordaba ni de su nombre (y menos de su blog), o si la desilusión del encuentro con Soledad lo había llevado al suicidio. Tampoco esto me ayudó… demasiado.

Lo que si encontré fueron numerosas listas de ventajas y desventajas. Llamándome soberanamente la atención que en TODAS se repetía una de ellas. La ventaja número uno de vivir solo era para cualquiera… ir desnudo por casa! Pensaba… “Panda de salidos! esa es la gran ventaja?? Habrá de mejores o de más importantes… digo yo” No acababa de entenderlo. Así que viendo el éxito de internet opté por algo más cercano.

Empecé a preguntar entre amigos y familiares que ya vivían solos a ver que decían. Yo insistía en que me contaran cuales eran las peores situaciones en las que se habían encontrado (para las buenas uno ya viene preparado, no?) y cada uno te contaba alguna cosilla (ninguna demasiado deprimente) hasta que empezaban “Eso si! tiene muchas cosas buenas!” ideaban una lista, más o menos corta, y en algún momento soltaban… “y puedes ir desnudo por casa!” (Estupefacción).

Uno la primera vez piensa “casualidad”. Cuando algún amigo te cuenta que es increíble desayunar o cenar desnudo te dices “este está fatal”, pero cuando varios intentos después con el mismo resultado optas por preguntarle a una persona experimentada y sensata (tu abuela) y esta te dice con toda la calma del mundo “Vivir solo está muy bien…! Da libertad y haces siempre lo que quieres. A veces entristece a las horas de comer porque te gustaría compartir comentarios sobre lo que dan en la televisión, pero imagínate por ejemplo que te acabas de duchar y llaman al teléfono… no pasa nada! Yo he hablado desnuda en alguna ocasión…!” Ahí sí que ya no entiendes nada…! ¿A caso no hace frío en sus casas?! ¿No tienen vecinos? ¿No les da miedo quemarse con la comida?! ¿Todo el mundo va desnudo por casa y yo no me había enterado?!!

Acabé pensando que podía ser una especie de metáfora. Si vives solo estas desnudo ante todo… pero creo que mi abuela no se refería a eso…

En fin, me fui de casa sabiendo cual era la gran ventaja y dudando bastante que tiempo después me preguntaran y yo dijera “Esa me la sé! Lo mejor de vivir solo es poder ir desnudo!” Pero… demasiado por hoy, lo iremos viendo ^^

P.D: Si a alguien le interesa, la segunda gran ventaja por petición popular era ver lo que uno quiera en la T.V.

Capítulo 0: Antes no se llega

A los 17 años mis padres se fueron de vacaciones a la playa. Tras una semana de paz y tranquilidad restaba tumbada en el sofa cuando el gato se levantó y miró hacia la puerta. Oí con resignación como la cruzaban y a gritos asomaban por el pasillo precedidos por sus manías.

Fué ese momento exacto la primera vez que pensé “El día que pueda, me voy…”.

A los 20 años mi ex me dijo de ir a vivir juntos, a pesar de haber dicho que sí, como ya he dicho… mi ex.

A los 23, era incapaz de irme de casa con Chip (el gato) sufriendo un cancer que acabaría con su vida.

A los 24 queríamos ir a vivir con las amigas. A los 24 y medio nos dimos cuenta que quizas no era una buena idea.

A los 25, teníamos un estupendo proyecto de montar un piso con los amigos. Después de mucho imaginar nos dimos cuenta que necesitabamos más dinero para poder seguir imaginando.

A los 26

– Mama, creo que me voy de casa…

– Ya has empezado a mirar?

– No… (Mentira)

– Con alguien?

– No.

(…)

A las tres semanas, después de un empacho diario de mirar pisos por internet, conseguí encontrar el ansiado pisito en el centro! (Era el único requisito… en el centro!).

Cuando tenía 17 años y creía que vivir en casa de los padres a los 30 era de fracasados, nunca imaginé que estaba a punto de empezar a vivir en un país en crisis. Que todo aquello que nos parecía imposible estaba empezando a suceder y que poco a poco nos familiarizariamos con todo tipo de imagenes decadentes: Familias corrientes en casas okupas, ancianos en cajeros, conocidos regirando las basuras, tasas altísimas de immigración ir y venir, masas de gente en el paro… En fin… ahora más que fracasados gandules, para mi, la mayoría de gente que vive en casa de sus padres a los 30 básicamente subsiste como puede y los respeto con todo mi ser.

Por lo que me respecta, nueve años más tarde y después de mucho pensar y ahorrar, parece ser que lo he conseguido… feliz día de la independencia!

(Espero poderos contar en este blog que tal es y que os podeis esperar de este tipo de experiencia vital 😉 ) Bienvenidos.