Amaneceres en comunidad (parte 2)

Jueves. Tras desayunar, ducharme y vestirme me propongo no salir del edificio sin averiguar algo.

Minutos más tarde abro y salgo al rellano de la segunda planta del edifico. Me fascina pensar lo dificil que resultaba hacer esto anoche. Da igual. No sé a que puerta llamar. Pensar que parezco una loca es inquietante y me pregunto si lo habrá oído alguien más. Voy a casa de Montse, mi vecina favorita, la de al lado. Montse no está. Vamos bién.

Bajo (no me atrevo a subir). Llamo a la puerta del primero y tras 15 segundos de notar como da vueltas la mirilla ante mi, abre Paquita (la que se pasa el dia discutiendo con su hermano pero las farras se las pegan igual). Me presenta a Casper (El perro). Le pregunto si ha oído gritos por la noche.

  • Paquita: ¿Esta noche? Mmm… si oí como a alguien llorar.

  • Yo: ¿Y gritos no?

  • Paquita (Cara de culpabilidad): ¿Sabes que pasa? Yo pensaba que era la chica que vivia antes en tu piso. Era un poco rara, ¿sabes? Tenia una amiga… y se las oía… y subí y nos enfadamos. Bueno, no nos discutimos eh, sólo que… claro, se las oía discutirse… y otras cosas… y tras “hablar” se fueron. Pero no se fueron por hablar conmigo ¡eh!, se fueron al poco pero no se porque. Ahora veo que no eran ellas”.

  • Yo: No no, yo creo que es encima mio, en el tercero, es decir dos pisos más arriba.

  • Paquita: ¡Nooo! ¡Allí no!

  • Yo: Ah, ¿no? ¿Entonces sabe quién vive ahí?

  • Paquita: No.

  • Yo: Ah…Ok… Probaré a contárselo a la presidenta de la escalera a ver…

  • Paquita: ¡Aquella…! A mi nunca me abre la puerta…si tú lo consigues…

Cierra la puerta.

Ok, en dos minutos nos hemos enterado que Paquita es una señora a la que no le gustan las lesbianas y que gracias a Diós también lo oye (loca no estoy), pero asegura que los del tercero no son sin saber quién vive allí. Además oye más los llantos que los gritos, cosa un poco estraña, ¿no? Finalmente, por algún motivo la presidenta no le abre la puerta, ¿Sera lesbiana?

Reflexiono. No he conseguido nada, así que subiré hasta el cuarto. Paso por el tercero. Me paro ante su puerta y me imagino unos ojos saltones apuntándome. Me armo de valor y pico. Si abre resolveremos rápido el misterio. Diez, nueve, tensión, siete, seis, cinco, tensión, tres… 2…1… ¡Nada! Pues nada, sigo subiendo. Ya en el cuarto pico a casa de la presidenta. Susto. Un hombre de unos 85 años con un pie en el nirvana me abre la puerta. Su aspecto arrugado y extremadamente grisaceo da un poco de yuyu. Me comenta con una vocecilla de cuento que es el marido de la presidenta (el próximo presidente) y yo haciendo ver que hablo con un mortal le cuento lo sucedido. Me dice que él no ha oído nada.

  • Pre-cadaver: ¿Sabes que podemos hacer? La próxima vez que lo oigas, sales al rellano y averiguas si viene del tercero o no, así podemos hacer algo al respecto.

  • Yo: ¿Pero usted sabe quién vive en el tercero?

  • Pre-cadaver: No.

  • Yo: Mm…¿Y la señora que vive justo a su lado no lo habrá oído? Si yo que estoy justo debajo lo oigo, la de justo arriba debería, ¿no?

  • Pre-cadaver: ¡Ah…! ¡Eva es sorda!

Finalizamos la conversación y me bajo de nuevo. Claramente deberían dar un tour por los pisos vecinos cuando te enseñan uno… Decido irme al trabajo, ya insitiré más tarde.

Llegando al hall principal oigo una puerta. Me paro y miro por el hueco de las escaleras, es un hombre. A riesgo de que sea él, lo esperaré y le preguntaré si también lo ha oído.

Un chaval de unos 30 y algo aparece. Se ve jóven a pesar de las canas.

  • Yo: Oye, una pregunta. ¿Tú has oido gritos esta noche?

Cara de susto. Cara de sorprendido. Cara de “¡Oh! ¡Una mujer!”

  • Cara de “Oh una mujer!”: ¡No! He dormido muy bién (sonrisilla).

Os ahorarré los minutos en que me cuenta que desde que superó la pulmonía duerme como un lirón. No parecía él. Sin embargo, tendría que haberlo oído si o si. Es quien vive justo al lado. No entiendo nada, me voy al trabajo.

(…)

Me tiro todo el día contando mi aventura con los del curro. Montamos conspiraciones y posibles maneras de atacar al enemigo. Nos echamos unas risas y vuelvo con fuerzas ¡Como le oiga le salgo a buscar! Al llegar vuelvo a mirar la puerta de Montse. Con la posición enrollada del felpudo me ilumino, ¡Esta de vacaciones! Cojonudo, ¿Cómo se va a enterar nadie si Montse no está, Eva es sorda y pre-cadaver a las cuatro de la madrugada estaría de cháchara con Diós? ¡¿Cómo?! Lo más curioso es que nadie sepa quién vive en el tercero, que yo oiga un hombre y Paquita una mujer y que a pesar de no saber quién vive en el tercero Paquita me diga que seguro que no viene de alli. No entiendo nada… ¿Esconden algo?

(…)

22:14 h Llaman a la puerta.

Tanto miedo tanto miedo y abro sin ni mirar por la mirilla. Lo pienso cuando ya casi he abierto de palmo a palmo. Una señora bajita con gafillas me mira sonriente.

  • Incognita: ¡Hola!! ¡Soy la presidenta!!!

  • Yo: ¡Oh! ¡Encantada!

  • Presidenta: Mi marido me ha contado lo sucedido, me sabe muy mal que hayas pasado por esto sola. He estado investigando. Eva dice que también lo ha oido. Ella está segura que es la del tercero, no la ha visto nunca pero asegura que está loca. Dice que siempre llega muy tarde y que mueve los muebles de noche. Además, de vez en cuando también la oye gritar en sueños…. Si lo vuelvas a oir llámame a la hora que sea y saldremos todos a ver que pasa. Me da su móvil.

Cierro la puerta. Me alivia que alguien me ofrezca ayuda por si se repite el episodio. En cambio, al irse, mi mente se vuelve a poner en marcha: ¿No representa que la presidenta era tan borde? A mi me ha parecido muy amable. ¿Porque nadie sabe quién vive en el tercero? ¿Porque Paquita y Eva oyen una mujer y yo un hombre jóven? Y sobretodo… ¡¿EVA NO ERA SORDA?!

Pásados unos minutos decido hacerme un esquema del bloque (Lo tenéis en la foto del post) dónde pretendo situar a los vecinos que conozco en sus respectivos pisos a ver si así descubro quién puede ser el/la del tercero.

(Llegados a este punto os invitaría a que os leyerais el capítulo 9 “Sé dónde vives” dónde en su momento hice una descripción de los vecinos que conocía del bloque. A ver si llegais a la misma conclusión. Sé que te da pereza, pero te aseguro que el cuerpo no se te queda indiferente…)

Si lo habéis hecho estariamos de acuerdo en que…

– El hombre que habla con su amigo imaginario es el mismo Jesús, hermano de Paquita, que en sus ratos muertos discute con Casper, al parecer un perro tímido que no ladra demasiado. Entonces… nos quedan dos, ¿Lo veis, no? ¿Vuestra mente esta llegando a la misma alarmante conclusión que la mia?

– El de arriba, al que oía en muy mal estado, parece ser que era Toni alias ¡Oh! ¡Una mujer! Quién padeció una pulmonia que casi lo fulmina, pero que ahora, tras superarla duerme como un lirón.

Entonces… A pesar de lo que oigan las señoras… Si yo juraría que se trata de un chico jóven… Eva dice que siempre le oye llegar tarde… y teniéndo en cuenta que no queda ni un sólo hueco más donde meterlo en el esquema…y que siempre que le veo está bajando de algún piso superior al mio… ¿El loco del bloque es…? ¡NO PUEDE SER! ¡No quiero volverlo a pensar! I-L-U-M-I-N-A-C-I-Ó-N ¿¿El guapo del bloque es el loco del bloquee?? Muerte cerebral…

00:48 Cierro la luz con tensión… me imagino a ese chaval guapetón que un día me encontré a las dos de la madrugada en la puerta del edificio abriendo los ojos más de lo necesario antes de darle al interruptor ¿Dormiré hoy?

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Amaneceres en comunidad (Parte 1)

16:40h: Los ojos rojos, arenosos, con bolsas. La cara paliducha, la espalda adormecida, la cabeza en niebla permanente… Hoy iba a escribir sobre cocinar o ir al super, pero debido a la frescura de las circunstancias, os contaré la fiesta de anoche 😉

Miércoles por la noche. Después de cenar con mis padres me vengo para el palacete y preparo el bocadillo para mañana. Antes de dormir, tengo antojo de leer unas linias del nuevo libro que tengo. Me emociono con el capítulo, demasiado, tanto que otra vez volveré a dormir seis horas… se oye un grito.

Hay que decir que para mí un grito a media noche me resulta de lo más cotidiano. Hace tiempo que me di cuenta que alguien muy cercano (de pisos hablando) sufría algún tipo de problema que le provocaba terrores nocturnos, así que estoy acostumbrada a que cada dos o tres semanas se oiga alguno. Acto seguido alguien corre y abre un grifo. Siempre pienso que le llevan agua (Me he montado la película así).

01:33 Grito a lo lejos. Sigo con lo mío (Llamarme frívola).

01:40 Acabo el capítulo, se repite el grito y pienso “Pobre, hoy ha repetido”.

01:55 Grito tal como si un dinosaurio le probara de partir la pierna y quien sea arranca a llorar. Me da pena. Me sabe mal. Quiero dormir, así que prefiero pasar, pero empiezo a cuestionarme si realmente lo que oigo es la película que me monté o sucede algo distinto.

02:14 El grito vuelve con más fuerza que nunca. Ya a oscuras me empieza a entrar grima. ¿Tendré un maltratador en el piso de arriba? ¿Abusan de alguien? ¿Qué pasa? La próxima vez prestaré más atención, no quisiera pasar de todo si se trata de algo así. Silencio.

Miro la habitación en penumbra estoy empezando a acumular tensión. Algo me dice que se va a repetir y quiero estar atenta a ver si pillo de que va el tema. Tengo una especie de discusión interna por la necesidad de dormir a la vez que me resulta imposible hacerlo.

02:20 El grito vuelve seguido de 6 golpes atroces. ¡¿Cómo voy a hacer oídos sordos a eso?! Parece un mazo de madera contra un hierro. Se oye tremendamente cerca. No sé si en el piso de arriba o en la pared contigua. La voz es claramente la de un chico entre unos 20-30 años, pero a diferencia de otras veces debe estar sólo, nadie lo frena, nadie lo calma. Es dantesco, le oigo llorar de nuevo, el tema se le escapa de las manos… sin embargo parece tan enfurecido que subir a ofrecer ayuda parece de locos.

02:47 A oscuras llevo rato sin oír nada. Podría probar de dormir pero la adrenalina desperdigada por mi cuerpo me lo impide. Noto que está despierto, oigo el chasquido de sus interruptores. Sé que volverá a hacerlo. Ahora ya tengo miedo de verdad, no abro mi luz “Por si a caso” ¿Por si a caso qué? No sé si sufro por él o por el resto del bloque. Quiero llamar a alguien pero no se me ocurre a quién, ¿La policía?, ¿En serio?

Salir al rellano me resulta difícil me siento parcialmente paralizada y desconozco totalmente a que me enfrento (no nací para luchar contra Godzilla), me imagino un loco con los ojos saltones. Decido salir al balcón a oscuras a ver si consigo saber de dónde viene exactamente.

Un cuadrante de balcones levemente iluminados por la luz abierta de una oficina me espera tras la vieja puerta de cristal. El cielo está despejado y hace fresco. Miro hacía abajo (nada), miro hacia arriba (tampoco). De nuevo el grito que atraviesa el silencio corrompe la imagen. Entro acojonada. Pienso “Uno más y llamo a la policía, no estoy loca, esto NO es normal” Era como la quinta vez que lo pensaba. Silencio. Acurrucada con una manta a la luz de mi lámpara lava espero. “Uno más… y llamo. Seguro que le hago un favor a alguien. Uno más…”

03:11 091: Policía Nacional: (Voz grave de narices) Policía Nacional.

Yo: Hola buenas noches… mire… no sé, es que estoy en mi casa y oigo a alguien gritar.

091: Señora esto al 092 Guardia Urbana. (El tono no era desagradable pero pensé vamos que se muere alguien y tu llamando al número equivocado) cuelgo.

Dudo de llamar pero me animo sola “Va que ya habías dado el paso”.

092: Guardia Urbana: (Voz de chaval normal) Guardia Urbana diguim.

Yo: (Me sentía muy loca oyéndomelo contárselo)

092: Eee… ¿Pero el grito es continuado?

Yo: No. Grita. Llora y para entre 10 minutos media hora y vuelta a empezar.

092: ¿Y no sabe de dónde viene?

Yo: No… O del piso justo encima del mío o de al lado, lo oigo muy cerca.

Paremos un momento la escena. Supongamos que eres policía urbano y te llaman comentándote que alguien lleva dos horas gritando en plena noche a pleno pulmón. Sabe que está o justo encima suyo o al lado, ¿La respuesta que le darías a la “señora” cual sería?

a) No se preocupe señora enseguida vamos para allá.

b) Tenga paciencia. Espere un poco más y si dentro de 5 minutos sigue igual, llame de nuevo y vendremos. (Obviando las 2 horas de gritos previas, por supuesto)

c) Señora… ¿Hay alguien con usted? ¿Se ha olvidado de tomar la píldora amarilla con la cena?

Admito que cualquier de las 3 me hubiera parecido más o menos aceptable. Volvemos a la escena.

092: ¿Y no sabe de dónde viene?

Yo: No… O del piso justo encima del mío o de al lado, lo oigo muy cerca.

092: Uff.. Es que si no se trata de un grito continuado y no sabemos a que piso ir…

Yo: Cuestión de escuchar de donde viene des del rellano y llamar, ¿No?

092: Podríamos molestar a alguien, yo le recomiendo (en estas sigo oyendo al otro gritar por encima del techo) que procure dormir y mañana pregunte a los vecinos si saben que le pasa a este señor. Si usted cree que es mejor que vengamos nos llama otra vez más tarde y venimos. ¿Le parece bien? Buenas noches.

Yo: Buenas noches.

¿Podríamos molestar a alguien? ¿El grito no es continuado? ¿No sabemos exactamente el piso? ¡A ver pedazo de inútil! ¿Podríamos molestar a alguien con lo agradable que son los gritos de madruga? ¿Era eso lo que querías decir? ¿Dos horas gritando no es continuado? ¿Tan difícil es saber de dónde proviene un grito des de un rellano? ¡¿Tanto te pesa el culo?! ¿Llamo cuando se haya tirado por la ventana o aprovecho y me pongo a dormir porque ya no hace el grito ni continuado ni intermitente? No le dije todo esto, pero se lo hubiera merecido.

03:14 Cuelgo. Y como si el tío lo supiera va y empieza a gritar “Correeeeeeer”. Es la primera vez que en lugar de gritar algo a secas gritaba una palabra. Ya no sé si correr o ponerme a reír. Siempre pensé que si un día pasaba algo así habría vecinos curiosos saliendo a preguntar, llegaría la policía y la prensa, a medio percal una periodista pesada o dos o tres preguntarían si el vecino era amable y finalmente todo se solucionaria. No pensé que la realidad fuera una encerrona general de todo el mundo en su casa sufriendo y la policía pegándose el coctel, no lo pensé. Tiemblo. Me preguntaba si alguien más llamaría a la poli y les haría repensarse el caso.

03:40 ¿Ves? no lo has oído más. Has hecho el ridículo llamando por una minucia… pero no puedo dormir. No puedo. Me pongo a hablar con una amiga que vive en Australia, la única despierta que detecto. 04:00 Dormiré. Se acabó. Por fin. Dormiré. Me noto la boca seca.

04:02 Grita, grita como si no hubiera un mañana. Golpea todo lo que pilla o se golpea contra todo lo que pilla (ni idea) y Grita “Ostia puta” en estéreo. ¿Es suficiente para llamar de nuevo? Me parece un chiste llamar de nuevo… no lo haré… una noche más así y te digo que lo encuentro yo. Me sigo preguntando cómo puede ser que no salga nadie más a ver qué pasa.

04:17 Y dale, ya se me hace pesado. Se me va el miedo, tengo hambre y el grita “Ostia”, su palabra favorita desde hace media hora. ¿Dónde ha quedado aquello de la bioguia “Si amas a alguien déjalo dormir”? No hace falta que me ames pero ni que sea por respeto… ni que sea por pena… cállate… cállate o el próximo grito que se oirá en la penumbra será el de una mujer joven, cuchillo en mano, haciéndole un favor al vecindario (prometo no gritar continuado para no molestar).

4:50 Le oigo por última vez y me duermo… exhausta. Mañana investigaré que ha sucedido. Ni que sea a riesgo de llamar a su puerta y verle los ojos saltones a medio palmo de mi.

(…)

08:20 Los ojos rojos, arenosos, con bolsas. La cara paliducha, la espalda adormecida, la cabeza en niebla permanente… desayuno, me ducho, me visto. Voy a ver que pasa.

¿Mejor en el balcón?

Siguiendo con el capítulo anterior creo justo y en bandeja hablar ahora de las desventajas, los contras de la independencia, y de paso contestar al típico comentario “¿Solo? A mi no me gustaria nada, ¡eh!, Te aburrirás fijo… Lo tienes que hacer todo tu… debe ser un pocooo…” (vamos que esta pensando que tu vida es una mierda). Nunca sé distingir si la gente que hace este tipo de comentarios siente pena por ti, te quiere ayudar, o es que no se lo fo… en casa, perdón, que fuma en el balcón. Sea cual sea la motivación de su comentario merecen una respuesta.

¡Pues mira si! vivir solo puede llegar a ser una auténtica mierda por muchas cosas. Hoy, ahora y aquí te lo acepto. Porque es una situación en la que uno debe enfrentarse demasiado a menudo con: sus pensamientos, sus temores, sus descuidos y con sorpresas varias que a veces no tienes tantas ganas de tener. Para que te hagas una idea, he hecho una lista de 35 cosas que te pueden pasar. Los interesados estar atentos que si lo probais mínimo mínimo ¡Os pasan 5 de estas!

Independizarse puede ser terrible cuando….

  • …Vas a la compra y compras menos de lo que necesitas. En consecuéncia vuelves al super consecutivamente los tres días siguientes porque siempre te falta hago “esencial”.
  • …Vas a la compra y compras más de lo que necesitas. Ves tristemente caducar las cosas.
  • …Tienes que comer lo mismo dos o tres veces a la semana porque todo lo fabrican para parejas o familias.
  • …Se acaba el papel para envolver el bocadillo…
  • …Se acaban las cosas para meter en el bocadillo…
  • …Se acaba el pan para hacer el bocadillo… (Siempre te das cuenta a las 11 de la noche).
  • …Te encuentras un bicho y tienes que matarlo tú o… tú.
  • …Vas a dar una vuelta y empiezas a pensar “¿Desconecté el secador?, ¿Pagué el seguro del hogar?, ¿Donde viviré ahora?”
  • …Se acaba el papel de toda la casa y lo descubres… en el baño.
  • …Se acaba el champú y tú… en la ducha.
  • …Se acaba la bombona de butano o le pasa algo al gas y tu… en la ducha.
  • …No hay toallas cerca al salir de la ducha y debes ir desnuda y mojada a por ellas (sé que no te lo parece, pero es un drama)
  • …Te hartas de pensar “¡¿Cual de los 3 platos que se cocinar cenaré hoy?!” Toca aprender más…
  • …Pagas el agua, la luz, la comida, el gas, el alquiler, el cine, el cubata, el tren, los chicles…
  • …A pesar de tener el mando para tí, no hacen nada en la tele.
  • …No tienes con quien comentar los chistes de Arturo Valls.
  • …No puedes ir desnudo porque hace MUCHO FRIO y lloras junto a la estufa.
  • …Te comes la olla por algo y nadie te frena.
  • …Descubres que la ropa no se mete sola en la lavadora, no sale sola de la lavadora, no se cuelga sola en el tenderete, no se plan…, no se guarda sola en el armario…
  • …Toda la ropa sale azul de la lavadora.
  • …Te encuentras mal y nadie te hace nada (Esta es por votación popular la peor).
  • …No puedes abrir el tarro de comida… y la ves.. y tienes hambre…pero no puedes…
  • …No puedes abrir la botella del agua… y es la última…. y tú… con la albóndiga en la boca.
  • …Tienes que perseguir a los de la inmobiliaria para que persigan al propietario para que pague o arregle algo que le toca a él. No lo hacen. Persigues tu al propietario y al final… te persigue él a ti.
  • …Tienes miedo a morir resbalando por la bañera y te imaginas días ahí tirado con la brecha en la cabeza… y te acabas dando mucha lástima a ti mismo.
  • …Se muere la planta y parece que haya muerto Chanquete 😦
  • …Bricolage…
  • …Barrer macho, ¡Hay que barrer cada dos por tres!
  • … Fregar los platos…
  • …Te aguantas el grito “No uses NADA!” cuando alguien se acerca a la cocina después de fregar los platos y limpiar.
  • …Mirar los cristales y pensar que si no llueve los limpiará el siguiente inquilino… y llueve… y llueve con barro.
  • …Confias que algo de la nevera sigue bueno y…ya no y.. era lo último…
  • …No sabes que hacer un fin de semana y todo el mundo tiene plan…
  • …No recuerdas porque te fuíste de casa….
  • …Cuando te pasan varias de estas un mismo dia…

A ver…El que lo ha probado sabe que el mal de la independencia es que acabas conviviéndo en un dialogo interno contigo mismo que a menudo se exterioriza, es decir, que acabas hablando solo por casa reprochándote cosas como “¿Por qué no compré salsa para los raviolis?“. Lo mejor es que te quieres tanto que te perdonas al momento siguiente con alguna excusa como “Porque no ponen las salsas al lado de los raviolis en el super y se me pasó, no pasa nada.”. Y lo mejor de lo mejor es el ingenio que se te desarolla para solucionar estas cosas. El resultado es o muy lamentable o digno de monumento “Pues nada les echo el gazpacho que sobró ayer…!”.

En fin… No sé como lo ves tú, yo le veo más desventajas a tener un hijo y la gente no para. Si crees que no es para tanto y te atrae la idea, lo puedes probar. Si en cambio, te has quedado tranquilo porque te he dado la razón puedes reflexionar sobre el tema en el balcón, no pasa nada.

El placer del poder

¿Por qué siempre que uno busca cuales son las ventajas de vivir solo encuentra chorradas del tipo “Tener el mando a distancia” o “Ir desnudo por casa”? ¿Por qué la mayoría de la gente piensa que debe ser excesivamente aburrido? ¿Por qué si es tan horroroso quien lo ha probado luego no quiere compartir hogar?

Cuatro meses después de haber empezado esta aventura en solitario creo saber las respuestas:

¿Por qué siempre que uno busca cuales son las ventajas de vivir solo encuentra chorradas del tipo “Tener el mando a distancia para tí solo” o “Ir desnudo por casa”?

¿Os acordáis de aquel anuncio en el cual una estupenda Charlize Theron entraba a “su casa” quitándose toda la ropa por el camino por el placer de existir? Vivir solo es así.

No te rías, lo que está claro es que viviendo acompañado es dificil que lo sea, ¿O a caso tiras el sujetador por el comedor mientras tu familia está cenando porque se te ha antojado tomar el baño relajante de tu vida?

La mayor y casi la única ventaja de la situación es en realidad el hecho de “P-O-D-E-R hacer lo que quieras”. Es la libertad de escoger lo que uno quiere, cuando y como quiera sin tener (nunca) que pedir permiso ni ser molestado ni criticado por nadie. Es eso. El problema es que la gente necesita una explicación más esquemática y se acaban haciendo listas idiotas sin tener en cuenta que lo importante no son las cosas que puedes hacer sino el poder hacer esas cosas!

¿Por qué la mayoría de la gente piensa que ir a vivir solo tiene que ser excesivamente aburrido?

¿Sabeis aquello que cuentan de los elefantes de circo? Que estan tan acostumbrados a vivir atados con una cuerda que cuando los desatan no se mueven más lejos de lo que les permitía la cuerda que ya no está?

Uno necesita un proceso de adaptación, es cierto. Los primeros meses solo es como si fueras aquel elefante mirándose la rojez de la herida que la cuerda dejó en el tobillo. La cuerda ya no está, pero como no sabes muy bien que hacer lo más sencillo es seguir antiguas rutinas. Tarde o temprano, si eres mínimamente despierto, empezaras a experimentar, y al final descubrirás que detrás de ese montón de obligaciones que afrontas en solitario (que también te hacen madurar) existe una gran ventaja a explotar…“P-O-D-E-R hacer lo que quieras”.

Algunos como buenos elefantitos pensareis “Yo ya hago lo que quiero” Ok, haremos una lista de las que os gustan. Vosotros en casa con vuestros padres, o en el piso compartido, o algunos (esto ya es un drama) con vuestra pareja… podéis…

¿Salir a las tres de la mañana por la puerta sin preocupar a nadie? ¿Invitar a quién queráis cuando queráis? ¿Fumar? (Y no en el balcón) ¿Leer en cualquier rincón sin ser molestados? ¿Leer cenando?¿Trabajar? ¿Trabajar tranquilos? Hablar horas por teléfono saltándos cualquier horario? ¿Provaros todo el armario durante una hora y dejar la montaña de ropa ahí en medio? ¿Dormir hasta que os plazca? ¿Llevaros la comida a la habitación, los vasos al baño o dejar las zapatillas por ahi tiradas? ¿Cambiar de canal? ¿Ir desnudos? ¿Daros un baño de dos horas? ¿Montar una fiesta o cena improvisada? ¿Cocinar? ¿Cambiar el menu establecido? ¿Montar el estudio en el salón? ¿No llamar si llegais tarde de lo que sea que estéis haciendo? ¿Poner el aire condicionado o calefacción a vuestro gusto? ¿Sentir paz? ¿Tener la mascota que queráis? ¿Poner la música al volumen necesario para disfrutarla? ¿Bailar o hacer los ejercicios de yoga con tranquilidad? ¿Hacer lo que estáis pensando donde sea y sin miedo a que entre alguien? (Vete tu a saber que estáis pensando…)

Pues eso. Si podéis hacer todo esto dónde vivís actualmente no os vayais que sólo le sumaréis un alquiler y ¡limpiar! pero si no, la ventaja ya sabéis cual es. Aquello que se te ocurra que no puedes hacer ahora… ¡podrás!

¿Por qué si es tan horroroso quien lo ha probado luego no quiere compartir casa?

Porque cuando desaparece la herida del tobillo y ya sabes lo que es ser y sentirse independiente (persona libre mentalmente a pesar de todo lo que curra) no se te pasa por la cabeza compartir tu vida con alguien que te ponga una cuerda de un color que no te guste.

Por supuesto que podemos dejar entrar a alguien en nuestra vida… pero seguro que no será cualquiera (como mínimo para nosotros).

Siéndo sinceros, vivir solo tiene muchas desventajas. Sin embargo, hay que tener presente que cuando se vive una experiencia en solitario si lo pasas bien es gracias a ti mismo y si no, quizás (y sólo quizás) también es por tu culpa. Como me dijo un día mi jefe “En la vida nacemos y morímos solos, hay que saber vivir solo. Todo lo que te rodea son complementos que a pesar de hacerte sentir mejor o peor son sólo eso… complementos, que no siempre tienen porque estar ahi”.

P.D.: Paro ya que me tengo que ir a dar un baño con sales aromáticas de un par de horas… 😉

La importancia del tiempo

Un día en un comentario me escribisteis que no había tenido en cuenta el factor “tiempo”. Hablemos de ello.

¿Os habeis dado cuenta que hay gente que sólo hace el amor de noche? Que por alguna razón cree que es una actividad tan íntima y reservada que no puede practicarse mientras haya luz solar…? Esta gente es víctima del tiempo.

Es verdad, que entre las responsabilidades que tiene cada uno y el intento de cohesionar eficientemente la convivencia entre los miembros de cada casa, al final se establecen horarios para todo. Hasta llegar al punto de pensar que hay cosas que no se pueden hacer a otra hora que no sea la establecida.

Hemos crecido con un horario para las cosas. Una pauta. Una pauta que te hace creer que los platos se deben fregar justo después de haber comido; que sólo se puede dormir o por la noche o la media hora justo después de haber fregado los platos; que ducharse después de las nueve “no toca”; o que merendar es de críos! Una pauta que tiene sentido cuando vives con alguien pero que al independizarte, te puedes pasar por dónde quieras.

Cuando pensaba en irme a vivir sola muchas veces imaginé que haría con la montaña de horas muertas que tendría. Fantaseaba, creyendo que leería más, escribiría más, montaría fiestas, o incluso a veces me vi pintando un cuadro! No pensé en como me iba a cargar la pauta por todas partes. Ni que a la hora de la verdad, la realidad fuera “NO TENGO TIEMPO para nada”. Y es que cuando uno vive sólo se encuentra con dos cosas: que lo tiene que hacer todo él y que nadie le dice cuando.

Así que acabas durmiendo siestas a las nueve (porque la siesta prefiesta es un gran invento), planchando a las diez (porque o lo hago ahora o mañana no quedará qué ponerme) o fregando platos a las doce (porque no había nada mejor que hacer o porque no quedan más…!). Incluso si lo haces todo “cuando toca” es porque quieres! (o eres un poco rígido de mente… ).

Hablar del tiempo es como hablar de Dios. Tenemos mucha fe en él. A menudo soltamos frases como “El tiempo todo lo cura” o “El tiempo pone a cada uno en su lugar”. Lo gracioso, es que esperamos de él un justiciero, una ayuda o una oportunidad, como si el tiempo supiera quien es el malo y lo metiera en la carcel. El tiempo no es quien nos brinda oportunidades, luego nos las quita, o nos ayuda a superar un trauma. Ni siquiera quien nos hace enamorarnos. El tiempo es un factor que puede jugar en tu favor o en tu contra según la situación. Al final, se reduce sólo a ser una excusa usada por todos que de lo único que podemos estar seguros es de que nos hace envejecer “No hay guerra que cien años dure ni cuerpo que lo aguante”.

Aún así, esta presente en todo y no negaremos que hay cosas que necesitan su tiempo, ya que por muy bien que lo hagas, sin él, no tendrás un buen vino (ni los platos se fregarían nunca).

Sin embargo, a mi me gusta pensar, que lo que realmente nos mueve y nos acaba poniendo en el lugar que sea es la voluntad. Voluntad de saber esperar, de poder superar, de querer cambiar… Si quieres puedes y si no, con el tiempo, se olvida. Y todo ello esperándo disponer de ese tiempo que siempre pensamos que tendremos.

Llega un día que quizás no tienes tiempo, pero le darás al snooze las veces que haga falta porque con el solecito en la espalda, hay cosas que también tienen su punto.

Capítulo 10: De posibles compañías

Mis amigos hacían porras “Con lo que le gustan los gatos ¡no tardará ni un mes en adoptar uno!”; Mis padres hacían presión “¡Gatos no eh! ¡Gatos no!” ; Y los demás me preguntaban “¿Y no tendrás un gato?”.

Sabido es que me encantan. Que he compartido vida con ellos des de los once años, pero pensar que ese bichito adorable pasará todo el día solo me sabe mal. En este momento del discurso, los que no se dan por vencidos o ven que aún pueden ganar la porra, sueltan “Mejor dos, ¡así se hacen compañia!”. Que nooooo! Un tiempo de relax, no a las obligaciones y si al poder irse de casa sin pensar en algo/alguien también está bién.

Pero al final un día te lo planteas… ¿Qué podría tener?, ¿Es posible tener alguna mascota o compañia compatible con mi estilo de vida? Las conclusiones a las que llegué (que no tenéis porque compartir) fueron las siguientes:

– Un gato: ^^
Que nooo! Que hemos dicho que un gato no… ¿No? No… Pobrecillo… todo el día ahí solito, triste y azul, sin poder ni salir al balcón en otoño, invierno y media primavera porque soy ultrafriolera y paso de volver y encontrarme el piso a -5º… ahí con sus ojillos, echándome de menos y viéndome solo para cenar… nooo… (SIEMPRE serán mi primera opción).

– Un perro: ¿Un perro? ¿¿Pero que dices loca?? Un perro es algo prácticamente imposible para alguien que vive solo y trabaja lejos de casa. Necesita mil atenciones que ahora mismo no le podría dar y probablemente un canguro cuando no estoy. No se merece vivir así el pobre bicho. A ver, y que para eso tengo un gato que es lo que me gusta. (Con perdón y amor hacia el sector perruno de la población).

– Bueno pues… Peces: No, ¡peces tampoco! Son bonitos, pero es el animal más parecido a un jarrón que existe (prácticamente como si las ondas del jarrón se movieran sin más). Encima, además de no entretener, luego hay que lavar la pecera asiduamente con el riesgo de que el pez salga volando y se ponga a saltar por el suelo de la cocina (Y esto lo he visto en directo no me digais que no pasa).

– Chinchilla: ¿Oye por que, no? Mona, peludilla, pequeñita… si no fuera por la bolitas de caca everywhere caaasi me compro una!

– Pájaros: Muy estupendos.Sin embargo, considero un CRIMEN meter a un bicho que puede cruzar kilómetros volando porque es época de migración, encerrado en 25 cm cuadrados. ¡Que si atontao! ¡Es un crimen! (No lo he pensado con los peces, pero más de los mismo) Y espera… la Chinchilla… también… y bién pensado lo mío no son las aves…

– Tortugas:   T o r       t u       g a s … (No negaremos que son majas).

– Iguanas, tarántulas, serpientes, grillos, hamsters…: Lo siento, yo esas cosas no me las planteo, pero si te gustan quizás es de lo más factible.
No te ofusques! Para empezar seguro que hay alguno de la lista que te convence más a ti que a mi y si no… las posibles “alternativas” a un bicho tradicional son…

– Plantas: ¡Será por plantas! Des de un bonsai a un cactus, según tu tiempo y ganas de dedicarle ¡puedes escojer entre 30 millones de variades!. No te saludan al entrar, pero es que menos perros y gatos nada lo hace…y no te pongas nostálgico que tus padres a veces tampoco lo hacían.

– Caracoles: Lo has leído bién, caracoles. Tengo un amigo con 7 compañeros de piso. 6 querían un gato, pero la séptima se negó en rotundo. Yo la hubiera echado del piso pero ante la fustración lo solucionaron montando una colonia de caracoles. Parecía soso hasta que les dió por montar carreras con ellos y no os imaginais la felicidad con la que un día nos contó que se habían encontrado “caracolillos” ^^ (Si, me lo planteé).

– Hormigas: Si no consigues que vengan a las migas de lo que te dejas tirado por la cocina siempre puedes comprar un kit de esos en los que ves como viven mientras rezas para que no se rompa.

Xorboagenda: Si aún nada te ha convencido quizás es que no quieres tener animales, sólo compañia (piénsalo), és aquí dónde puedes optar por el método que me contó el mismo tipo del curro que hablaba de drogas en el capítulo 8: La xorboagenda! Es decir, Llama al tio que quieras el dia que te apetezca y… eso, ¡que te de compañia! En el fondo debe ser como tener un pulpo.

Si tampoco te gustan estas opciones o eres un poco tiquismiquis ¡te puedes comprar un puzzle! Porque lo de llamar a un amigo o invitar a tus primos de vez en cuando…¿Que tal?
En fin, yo a la semana acabé con un Orquídea en casa. Estoy muy feliz porque pertenezco al 15% de la población ¡que no se le ha muerto al cabo de un mes! ¡Es más! ha crecido y ahora duerme porque es invierno. Igualmentee… no descarteis que un día aparezca por el piso un gato, una chinchilla o un tío… soy débil ante esas tres opciones.

P.D.: Antes de cerrar el tema, tener MUY en cuenta, que si no optas por una planta (y depende de cual), tendrás que dejar la llaves de tu casa a alguien cuando te vayas de vacaciones y con lo que te ha costado escoger… ¡oju a quien se las dejas! 😉

Capítulo 5: Dios los cria y ellos te visitan.

En capítulos anteriores ya hemos hablado de limpiar y comprar, pero cuando ni siquiera hayas terminado ni de una cosa ni de la otra empezaran a pasar por tu nueva casa… LAS VI-SI-TAS!

Da igual si es la primera vez o la séptima, cuando alguien aterriza en una nueva morada todo el mundo se piensa que tiene el derecho de ir a verla y decir que opinan sin tapujo alguno.

Asi que…a todas horas, todos los dias, durante aproximadamente las tres primeras semanas llamaran a la puerta sin parar. Unos, tendran la cortesía de pedir cita previa, otros, se presentaran por sorpresa, pero todos: contentos, sonrientes y hambrientos entraran exclamando “¡Oooooh!! ¡A ver! ¡A ver!”. En una ocasión, antes de oír la tercera “o” ya había perdido a la invitada en cuestión por el piso.

Pensaras que tampoco seran tantos y en cambio a la hora de la verdad se apunta Dios y su madre! Entre familia, amigos, compañeros de trabajo, los que vienen porque fulano ha visto el piso y ellos no, vecinos curiosos y extras… ¡Es un no parar!

Para que nos hagamos una idea… ¿Como es una visita ordinaria?

A ver, vendra quien sea que toque ese día y le invitaras al deseado tour por el piso.

Mientras lo realizais comentareis juntos como ha ido el proceso en general. Que si la búsqueda, la negociación, los cambios que estas llevando a cabo en ese momento, como lo llevas, etc. Etc. En realidad, a partir de la tercera visita tu pasaras a ser un personaje más de la película “El dia de la marmota” y repetiras a diario los mismos pros, los mismos contras y las mismas anécdotas con el invitado de turno. Es entonces, durante el tour cuando ellos haran dos cosas que a mi personalmente me daban mucha rabia.

  1. La gente no sólo se mira el piso de arriba a abajo haciendo que si o que no con la cabeza como si fueran arquitectos, sino que además se toma la libertad de abrir armarios, cajones, puertas, neveras o lo que sea con la excusa de que se lo esta mirando exhaustivamente. Sigo sin saber si lo hacen para demostrar que están atentos o porque realmente les interesa mucho.

Ejemplo práctico: Entrais en la cocina abren dos armarios al azar y exclaman “¡Oohh! ¡Aquí te caben muchas paellas, eh!”

Esta situación puede pasar tanto en la cocina como en el dormitorio y depende de lo avanzado que este el tema de la mudanza, el armario estará vacio o lleno de lo que tu hayas puesto, que ya pueden ser tortitas de maiz, paellas o vibradores… pero se ve que nadie piensa en eso. Te descubriras rezando “Ese cajón no… ese no…” con boquita de piñon.

2. ¡No subestimes a nadie! ¡TODOS! Absolutamente todos se piensan que por ser quienes son (en su casa les conocen) pueden decir lo que piensan y debes aguantarlo. Te haran cometarios de cualquier tipo sin pararse a pensar si te joden o no, es más, la mayoria cree que te esta haciendo un favor.

Ejemplo práctico: Mirando lo que sea empezaran con frases del tipo… “Ay! Pero este parquet… no es natural, lo sabes, no?”, “Ui, aquí si cocinas esta poco ventilado…”, “Oi oi! Esos cajones son estupendos si no los quieres me los puedo llevar yo!”, “Yo hubiera preferido cocina americana”, “¿El Sol sólo le da por la tarde? Pasaras mucho frio”, ” ¡uO! ¿Tiene piscina? Pasaremos mucho a verte!”

Yo no sé si alguien se ha dado cuenta pero el 85% de las observaciones te la pelaran en exceso. Y si no es así, vete con cuidado porque puedes terminar sin moral.

Finalmente, lo más seguro es que se queden a tomar el te con pastas y te cuenten su vida a la vez que intentan saber más de la tuya. A veces incluso, se quedaran tanto rato que se juntaran con la visita posterior o la que se presente por sorpresa, reiniciando el proceso de tal manera que se pueden generar dos o tres tours simultaneos por el piso.

Ejemplo práctico: Mientras tu estas realizando un tour, oyes des del salón como los del otro tour (que estan en el dormitorio) hacen el comentario de las paellas pero con ropa y tu con la boquita de piñon asintiendo a no se qué del parquet.

Cuidado! Vigila con quien se te mezcla por ahí. Que no coincidan consuegros, ex’s y esas cosas que como encuentren las paellas te la pueden liar!

Y finalmente, también habrá quien se presente a cada fase “Cuando hayas pintado” “Cuando hayas amueblado” “Cuando ya vivas en él piso” “Por Navidad…” En serio, deja de abrir la puerta.

No todo es malo. Habrá visitas que te harán mucha ilusión y gente que te animará muchisimo. ¡Además, la mayoria se van a presentar con un regalo! ¡Y que regalos! Pero de los regalos ya hablaremos otro día.

En fin, deciros que quien más quien menos ha pasado por algo así y debeis tener un poquiito de paciencia. Así que para todo en general como muy bien dicen unos amigos mios… “¡Sonreid y saludad chicos!”

P.D.: Por si no has tenido suficiente, el 95% de las visitas de menos de 35 años te preguntara cuando es la fiesta de inauguración. Haz lo que te venga en gana pero sino…“Sonreid y saludad, sonreid y saludad chicos!”