¿Mujer sola, mujer desnuda? Un mes de independencia

¿Quien no ha sido pequeño y se ha imaginado como sería de mayor? Soñar con todo lo que podrías llegar a ser. Si te parecerías a quien admirabas, a quien te aconsejaban o… soñar es gratis, ¡si señor!

Hoy, en honor al mes que llevo de independencia he querido pararlo todo y recordar si cumplia o no con mis divagaciones infantiles.

Ha sido una sorpresa extraña descubrir que existieron dos proyectos para mi misma cuando era pequeña. Es decir, curiosamente cuando era MUY muy jóven, soñaba con ser muy MUY independiente. Inspirada en alguna película me veía siendo una solitaria escritora, vistiéndo de negro y luciendo gafas de pasta (¡aún no se llevaban!) mientras conducia largo y tendido por carreteras secundarias pitillo en mano.

Sin embargo, en algún momento del camino alguien o algo me hizo pensar que lo mejor en la vida era conocer una hombre agradable y formar una familia. Todo lo demás estaba relacionado con ser egoísta y envejecer sola (nada bueno).

Total, a pesar de ser siempre un tanto ambiciosa y competitiva en muchas cosas de la vida, para esa jóven el objetivo vital número uno se convirtió en encontrar a su principe azul y formar una família. Ya sabeis «Y fueron felices y comieron perdices». Ya sabeis… escribir un libro, plantar un arbol y tener un hijo. Eso, la cultura que hemos absorvido hasta las cejas todas la mujeres que han nacido antes del ’93. Esa misma cultura que considera a cualquier mujer de más de… (dirémos 30 pero ocurre antes) sin hijos una solterona a la que poco arroz queda y que debería vivir el resto de su vida triste por ello,«Pobre chica..se ha echado a perder con lo que ella vale…».

Por suerte (no para la especie) esto empieza a dejar de ser un estigma. Pero da igual si es un estigma o un tabú social si quien lleva la creencia dentro eres tú. Y una vez te la implantan es dificil sacarla sin sentirse un fracasado.

Sé que si pudiera visitarme cuando tenía 15 años y decirme que a los veintitantos estaría soltera y viviéndo sola seguramente esa chica no se imaginaría nada bueno y me pediría una explicación lógica para estar en esta situación. Me la tendría que llevar a hacer un café.

En fin, en contra de esa jóven que gritaba dentro de mi escuché a mi más verdadera esencia y me fuí. Me gustaría ahora contestar a la pregunta que más veces se me ha hecho estos días y de la que quería saber la respuesta antes de empezar a escribir este blog.

– ¿Que, qué tal? ¿Cómo lo llevas?

– Bien! Bien, mejor de lo que me esperaba! ^^ (Eso es lo que respondo).

Una posible respuesta más trabajada sería…

  • ¡¿Que como lo llevo?! En un mes he cocinado más que en toda mi vida, he recalculado mil veces como carajo estaría mi cuenta bancaria a final de mes, he tenido ataques de vértigo, me he quedado soltera otra vez y me he sentido más esclava del sistema que nunca… vamos que me he convertido en una auténtica maruja!

Y lo que quieren saber o realmente debería responder es…

  • La verdad, es que bien. En un mes he descubierto que se cocinar, he comido lo que he querído, he limpiado cuando he podido, he conseguido mi espacio. Entrar y salir de él cuando me diera la gana, así como dejar entrar o salir a los demás cuando me apeteciera. He vuelto a ver a mi familia como un apoyo y no como un contrincante. Me cuido más, me quiero más, me veo mejor y me siento vital. A menudo acabo bailando por casa con los cascos inalámbricos que me autoregalé, me gusta escuchar a mis vecinos cantar y a pesar de todo lo que me podría haber hecho sentir sola nunca lo he estado.

Así que… querida enana de 15 años, siento decepcionarte. Yo sé que esto no es lo que querías y que seguramente prefieres estar con alguien a medias que estar sola. Te puedo jurar que se ha intentado pero eres de las que no se conforma. Eres mucho más valiente de lo que te piensas y por ello te has convertido en lo que Disney o la mayoría de religiones temen. Serás una feliz mujer independiente y la parte más importante de la frase es «F-E-L-I-Z».

Quizás un día (no sé si antes o después de que el arroz se vaya a tomar viento) llegue una persona a la que quieras retener contigo. Pero antes explotaras como Dios manda lo mucho que te gusta bailar, salir, reír, trabajar, escribir, crear y vivir en general junto a los tuyos. Puedes estar tranquila porque a pesar de no ser «El camino» es claramente TU camino.

P.D: Al final no me parezco ni a una ni a la otra, escribo pero soy excesivamente social (y no fumo).

Capítulo 3: Comprar y no parar!

Hace tiempo que te quieres ir de casa. Miras tus ahorros y piensas… «¿Habrá suficiente? ¿Aguantaré la fianza y la inversión inicial? ¿Tendré que volver??!!!»

Seguramente has tenido en cuenta cinco conceptos: Alquiler, agua, luz, gas y comida. Si eres metódico, incluso te habras hecho un excel con tus ingresos y posibles gastos.
Te diré una cosa… no has acertado y seguramente… te has quedado corto.

¿Como puede ser que todo el mundo lo calcule y todo el mundo la cague?!

Que si que si, has pensado en la fianza (de dos o tres meses mínimo) en los muebles (si te lo coges amueblado casi que mejor) los suministros (te has dejado el teléfono) y la comida (mucha más de la que imaginas), pero te has quedado corto!

Porque uno piensa en el alquiler y el agua, pero no sabe que amueblar un piso no es solo poner un sofa, una cama y una mesa. Muy tarde es cuando ya has alquilado y entras en aquella etapa en la que todos los que vienen te preguntan si tienes esto o aquello (cualquier cosa imaginable) y tu respuesta es «No«. Incluso a ti mismo te tienes que decir «No». Porque los pisos vienen vacios (o con los muebles básicos) pero la inversión inicial consiste en hacerlos…«habitables», «dignos», «cómodos»…

Este capítulo sirve para hacerte pensar, que en casa de tus padres hay muchiiiiiisimas cosas a las que no les das valor y con las que te puedes gastar tranquilamente mil euros! Hay infinidad de detalles que un día echaras de menos y no tendras! Así que…aunque sea a lo hippie, has pensado en que si no lo compras en tu piso no habrá…

6 Platos planos: 12€
6 Platos hondos: 12€
6 platos de postre: 14,94€
Cubiertos: 20€
Microondas: 55€
Jarra agua: 4€

Puedes comprar menos o de plástico pero tarde o temprano habrá que hacerlo y esto es la versión Ikea.

Escoba: 7€
Kit de limpieza: 25€
Tendedero: 17,95€
Papelera: 23,70€
Toallas: 45€

Como no lo compres pareceras un homeless con techo y tu casa una pocilga con bichos…

Colcha: 80€
Botiquín con lo justo (tirítas, gelocatil, aspirina, ibuprofeno, termómetro..): 32€
Carro compra: 50-90€
Plancha: 39,99€
Tabla de planchar: 57€
Pinzas de la ropa y cesto: 9€
6 Perchas: 7,30€
¿Lámparas?: de 6 a porrones de euros!
Compra inicial de comida : 100€
Y llegará el frio y 3 mantas de más no te sobrarán…

Esto son solo ejemplos de todo aquello en lo que quizas no has pensado o has creído que costaba mucho menos y que en conjunto te dejan desplumado. Porque en el piso por arte de magia tampoco aparecen cosas como: papel higiénico, sal, aceite, sábanas, champú, cepillo de dientes, secador, aspiradora, tele, pilas, azucarera… no aparece nada, NO HAY NADA!!! NO TIENES NADA!
Ya puedes ir gorreando todo lo que puedas de la família y amigos porque vienen curvas y no te has enterado de que manera!

Ahora ya no te parece tan cutrona tu abuela cuando habla del ajuar, ¿Verdad?!

Para los que no lo sepan el ajuar son todas aquellas cosas que con tanto cariño ha ido recopilando tu família a lo largo de los años esperando que el día en que eches a volar no te pegues la ostia de tu vida. Se trata de una gran tradición que se esta perdiendo debido a la crisis. Al principio constaba en una aportación en forma de cosas (toallas, sábanas, etc.), luego algunos optaron por dar dinero y ahora muchos le dan un abrazo. La verdad es que por poco que se aporte uno lo agredece y mucho.

Llegados a este punto le doy las gracias a mi familia y amigos por no dejar estamparme de ilusión ^^

Y a vosotros os diré que a todo esto no habéis ni siquiera decorado la pocilga! Así que… plantas, fotos, jarrones, spotify’s, calendarios, figuritas, peluches, cuadros, posters, etc.. etc.. los tendréis que pedír para Reyes Magos que la casa es grande 😉

Capítulo 2: La mierda es historia

Cada piso tiene su historia y serán ellos mismos quien te la cuenten. Quizás no te viene a la mente como un piso puede contarte su vida, pero lo hará y no sabes como… a través de su mierda.

La cosa es… Has visto centenares de fotos de pisos por Internet. Has aprendido a distinguir entre los que no valen un pimiento y los que podrían llegar a ser tu pequeña mansión. Si hombre! Entre los que en el anuncio tienen 3 fotos de las misma puerta del salón y los que tienen vitrocerámica y piscina!

Uno empieza con ilusión, filtra con agobio y se desmoraliza con cada directo. ¿Por que?! Porque los agentes inmobiliarios ya no dicen frases del tipo “Con perfectos acabados”; Porque ningún habitáculo es finalmente lo que parecía en la red, y el silencio reina en cada visita mientras te lamentas por haber cambiado tus planes para ver esa pocilga.

La verdad es que al final pocos cumplen con “TUS mínimos” el que no es caro, es viejo, y el que no… cuando parecía que lo tenías… descubres una imponente grieta con aspiraciones a pasillo entre el comedor y la habitación! Puedo jurar que la chica se puso en frente para evitar que la viera y la seguía viendo…

NO os desmotivéis! Mirándolo por el lado bueno, todo esto sólo ayuda a que el día en que encuentres tu futuro piso, sepas que es ese. Es amor. No te va a gustar el piso entero (quizás si), pero habrá un par de detalles que inspiraran en ti la ambición de convertirlo en tu pequeña mansión, tu hogar, un lugar digno de ir desnudo por él…

En ese momento, pasarás del agobio y la decepción a la ansiedad para que esas cuatro paredes sean tuyas! Procura que no se aprovechen de ti por ello y vacila cuanto puedas con el precio y los defectos (Si no los tiene, te los inventas!).

Y por fin, pasado el subidón del “Oh! Dios mio ya tengo las llaves!” llega el momento de entrar ahí con brocha, escoba, mascarilla y guantes para ponerse manos a la obra. Nunca en la vida te había hecho tanta ilusión ni pintar ni limpiar! Y nunca en la vida te volverá hacer ilusión ni pintar ni limpiar…

Piensas que durará media tarde, pero ciertamente uno sabe cuando empieza y no cuando acaba.

Aunque te hayas quedado con uno de los pisos más pequeños y estupendos de la ciudad los anuncios de Viakal y Cillit Bang cobrarán sentido para tí. Realmente existen mamparas blancas de cal, baños negros de… y verás como poco a poco todo cambia de color! El parquet, los armarios, los grifos…todo cambia de color! Entusiasmado meterás las cortinas en la lavadora… Increíble el resultado! Como también el rato que uno puede tardar en volver a colgarlas. Y por favor! Haz la gracieta de imitar al señor de “El algodón no engaña” y pasa el dedo por los azulejos… Te verás obligado a trepar por ellos hasta que toda vuelva a quedar del mismo color… porque T-A-M-B-I-É-N cambiarán de color…!

No pasa nada, gracias a esos momentos y a todos lo que vendrán abriendo, cerrando, moviendo y tirando cajones y armarios uno empieza a valorar y a querer su nueva morada. Uno empieza a hacerla suya y a ser feliz.

También gracias a ellos y a los pelos encontrados en la ducha así como las manchas de las paredes, los restos del sofá, o los trastos encontrados uno sabe que el antiguo inquilino… era una mujer con el pelo bastante largo, que se lo teñía de castaño claro, fumaba con papel de liar (y se lo escondía a alguien porque lo metía debajo de la cama). Bebía mate, tenía un gato, le gustaba lo zen y la pobre terminó con problemas económicos…

Lo veis? Es a través de su m… es así como un piso te cuenta su historia… ¡Ya veremos como lo dejarás tu al irte!

Capítulo 1: Vivir solo, el mito.

La imagen de las personas que viven solas es distinta según con quien hables.

La gente mayor lo encuentra tan normal, es obvio, ellos mismos o la mayoría de sus amigos tras quedarse viud@s también viven solos. Entre la gente de mediana edad hay de todo: los que piensan que són unos desgraciados que no encontraron lo que buscaban en la vida, los que te envidian y los que dudan de tu estabilidad mental. Los jóvenes (y seguramente tus padres, primos y tios si vives solo) piensan que vives en una orgía constante. Y evidentemente, ante tal variedad, cuesta hacerse la idea de la realidad.

Más de una vez busqué como era vivir solo. Un blog, un artículo… algo que me mostrara si era demasiado complicado, demasiado caro, orgásmico (nunca es demasiado)… algo que me orientara a saber la verdad, pero no encontré… demasiado.

Al principio, sólo descubrí blogs cuyo artista se perdía tras escribir un par de entradas… dejándote con la incertidumbre de si esa persona tras la ilusión inicial de contar al mundo la gran experiencia de vivir solo, acabó llevando una vida normal y ocupada, montando tantas fiestas que ya no se acordaba ni de su nombre (y menos de su blog), o si la desilusión del encuentro con Soledad lo había llevado al suicidio. Tampoco esto me ayudó… demasiado.

Lo que si encontré fueron numerosas listas de ventajas y desventajas. Llamándome soberanamente la atención que en TODAS se repetía una de ellas. La ventaja número uno de vivir solo era para cualquiera… ir desnudo por casa! Pensaba… «Panda de salidos! esa es la gran ventaja?? Habrá de mejores o de más importantes… digo yo» No acababa de entenderlo. Así que viendo el éxito de internet opté por algo más cercano.

Empecé a preguntar entre amigos y familiares que ya vivían solos a ver que decían. Yo insistía en que me contaran cuales eran las peores situaciones en las que se habían encontrado (para las buenas uno ya viene preparado, no?) y cada uno te contaba alguna cosilla (ninguna demasiado deprimente) hasta que empezaban «Eso si! tiene muchas cosas buenas!» ideaban una lista, más o menos corta, y en algún momento soltaban… «y puedes ir desnudo por casa!» (Estupefacción).

Uno la primera vez piensa “casualidad”. Cuando algún amigo te cuenta que es increíble desayunar o cenar desnudo te dices “este está fatal”, pero cuando varios intentos después con el mismo resultado optas por preguntarle a una persona experimentada y sensata (tu abuela) y esta te dice con toda la calma del mundo “Vivir solo está muy bien…! Da libertad y haces siempre lo que quieres. A veces entristece a las horas de comer porque te gustaría compartir comentarios sobre lo que dan en la televisión, pero imagínate por ejemplo que te acabas de duchar y llaman al teléfono… no pasa nada! Yo he hablado desnuda en alguna ocasión…!” Ahí sí que ya no entiendes nada…! ¿A caso no hace frío en sus casas?! ¿No tienen vecinos? ¿No les da miedo quemarse con la comida?! ¿Todo el mundo va desnudo por casa y yo no me había enterado?!!

Acabé pensando que podía ser una especie de metáfora. Si vives solo estas desnudo ante todo… pero creo que mi abuela no se refería a eso…

En fin, me fui de casa sabiendo cual era la gran ventaja y dudando bastante que tiempo después me preguntaran y yo dijera “Esa me la sé! Lo mejor de vivir solo es poder ir desnudo!” Pero… demasiado por hoy, lo iremos viendo ^^

P.D: Si a alguien le interesa, la segunda gran ventaja por petición popular era ver lo que uno quiera en la T.V.

Capítulo 0: Antes no se llega

A los 17 años mis padres se fueron de vacaciones a la playa. Tras una semana de paz y tranquilidad restaba tumbada en el sofa cuando el gato se levantó y miró hacia la puerta. Oí con resignación como la cruzaban y a gritos asomaban por el pasillo precedidos por sus manías.

Fué ese momento exacto la primera vez que pensé «El día que pueda, me voy…».

A los 20 años mi ex me dijo de ir a vivir juntos, a pesar de haber dicho que sí, como ya he dicho… mi ex.

A los 23, era incapaz de irme de casa con Chip (el gato) sufriendo un cancer que acabaría con su vida.

A los 24 queríamos ir a vivir con las amigas. A los 24 y medio nos dimos cuenta que quizas no era una buena idea.

A los 25, teníamos un estupendo proyecto de montar un piso con los amigos. Después de mucho imaginar nos dimos cuenta que necesitabamos más dinero para poder seguir imaginando.

A los 26

– Mama, creo que me voy de casa…

– Ya has empezado a mirar?

– No… (Mentira)

– Con alguien?

– No.

(…)

A las tres semanas, después de un empacho diario de mirar pisos por internet, conseguí encontrar el ansiado pisito en el centro! (Era el único requisito… en el centro!).

Cuando tenía 17 años y creía que vivir en casa de los padres a los 30 era de fracasados, nunca imaginé que estaba a punto de empezar a vivir en un país en crisis. Que todo aquello que nos parecía imposible estaba empezando a suceder y que poco a poco nos familiarizariamos con todo tipo de imagenes decadentes: Familias corrientes en casas okupas, ancianos en cajeros, conocidos regirando las basuras, tasas altísimas de immigración ir y venir, masas de gente en el paro… En fin… ahora más que fracasados gandules, para mi, la mayoría de gente que vive en casa de sus padres a los 30 básicamente subsiste como puede y los respeto con todo mi ser.

Por lo que me respecta, nueve años más tarde y después de mucho pensar y ahorrar, parece ser que lo he conseguido… feliz día de la independencia!

(Espero poderos contar en este blog que tal es y que os podeis esperar de este tipo de experiencia vital 😉 ) Bienvenidos.