El placer del poder

¿Por qué siempre que uno busca cuales son las ventajas de vivir solo encuentra chorradas del tipo «Tener el mando a distancia» o «Ir desnudo por casa»? ¿Por qué la mayoría de la gente piensa que debe ser excesivamente aburrido? ¿Por qué si es tan horroroso quien lo ha probado luego no quiere compartir hogar?

Cuatro meses después de haber empezado esta aventura en solitario creo saber las respuestas:

¿Por qué siempre que uno busca cuales son las ventajas de vivir solo encuentra chorradas del tipo «Tener el mando a distancia para tí solo» o «Ir desnudo por casa»?

¿Os acordáis de aquel anuncio en el cual una estupenda Charlize Theron entraba a «su casa» quitándose toda la ropa por el camino por el placer de existir? Vivir solo es así.

No te rías, lo que está claro es que viviendo acompañado es dificil que lo sea, ¿O a caso tiras el sujetador por el comedor mientras tu familia está cenando porque se te ha antojado tomar el baño relajante de tu vida?

La mayor y casi la única ventaja de la situación es en realidad el hecho de «P-O-D-E-R hacer lo que quieras». Es la libertad de escoger lo que uno quiere, cuando y como quiera sin tener (nunca) que pedir permiso ni ser molestado ni criticado por nadie. Es eso. El problema es que la gente necesita una explicación más esquemática y se acaban haciendo listas idiotas sin tener en cuenta que lo importante no son las cosas que puedes hacer sino el poder hacer esas cosas!

¿Por qué la mayoría de la gente piensa que ir a vivir solo tiene que ser excesivamente aburrido?

¿Sabeis aquello que cuentan de los elefantes de circo? Que estan tan acostumbrados a vivir atados con una cuerda que cuando los desatan no se mueven más lejos de lo que les permitía la cuerda que ya no está?

Uno necesita un proceso de adaptación, es cierto. Los primeros meses solo es como si fueras aquel elefante mirándose la rojez de la herida que la cuerda dejó en el tobillo. La cuerda ya no está, pero como no sabes muy bien que hacer lo más sencillo es seguir antiguas rutinas. Tarde o temprano, si eres mínimamente despierto, empezaras a experimentar, y al final descubrirás que detrás de ese montón de obligaciones que afrontas en solitario (que también te hacen madurar) existe una gran ventaja a explotar…«P-O-D-E-R hacer lo que quieras».

Algunos como buenos elefantitos pensareis «Yo ya hago lo que quiero» Ok, haremos una lista de las que os gustan. Vosotros en casa con vuestros padres, o en el piso compartido, o algunos (esto ya es un drama) con vuestra pareja… podéis…

¿Salir a las tres de la mañana por la puerta sin preocupar a nadie? ¿Invitar a quién queráis cuando queráis? ¿Fumar? (Y no en el balcón) ¿Leer en cualquier rincón sin ser molestados? ¿Leer cenando?¿Trabajar? ¿Trabajar tranquilos? Hablar horas por teléfono saltándos cualquier horario? ¿Provaros todo el armario durante una hora y dejar la montaña de ropa ahí en medio? ¿Dormir hasta que os plazca? ¿Llevaros la comida a la habitación, los vasos al baño o dejar las zapatillas por ahi tiradas? ¿Cambiar de canal? ¿Ir desnudos? ¿Daros un baño de dos horas? ¿Montar una fiesta o cena improvisada? ¿Cocinar? ¿Cambiar el menu establecido? ¿Montar el estudio en el salón? ¿No llamar si llegais tarde de lo que sea que estéis haciendo? ¿Poner el aire condicionado o calefacción a vuestro gusto? ¿Sentir paz? ¿Tener la mascota que queráis? ¿Poner la música al volumen necesario para disfrutarla? ¿Bailar o hacer los ejercicios de yoga con tranquilidad? ¿Hacer lo que estáis pensando donde sea y sin miedo a que entre alguien? (Vete tu a saber que estáis pensando…)

Pues eso. Si podéis hacer todo esto dónde vivís actualmente no os vayais que sólo le sumaréis un alquiler y ¡limpiar! pero si no, la ventaja ya sabéis cual es. Aquello que se te ocurra que no puedes hacer ahora… ¡podrás!

¿Por qué si es tan horroroso quien lo ha probado luego no quiere compartir casa?

Porque cuando desaparece la herida del tobillo y ya sabes lo que es ser y sentirse independiente (persona libre mentalmente a pesar de todo lo que curra) no se te pasa por la cabeza compartir tu vida con alguien que te ponga una cuerda de un color que no te guste.

Por supuesto que podemos dejar entrar a alguien en nuestra vida… pero seguro que no será cualquiera (como mínimo para nosotros).

Siéndo sinceros, vivir solo tiene muchas desventajas. Sin embargo, hay que tener presente que cuando se vive una experiencia en solitario si lo pasas bien es gracias a ti mismo y si no, quizás (y sólo quizás) también es por tu culpa. Como me dijo un día mi jefe «En la vida nacemos y morímos solos, hay que saber vivir solo. Todo lo que te rodea son complementos que a pesar de hacerte sentir mejor o peor son sólo eso… complementos, que no siempre tienen porque estar ahi».

P.D.: Paro ya que me tengo que ir a dar un baño con sales aromáticas de un par de horas… 😉

Capítulo 13: En vilo

Se mira en el espejo del vestuario y se ve guapa. La cara sonrosada, el pelo límpio, lacio… los ojos le brillan… ¡Vamos de aquellos días que las hormonas te hacen sentir bién!

Entra en la consulta con su batita blanca y le empiezan a realizar las pruebas de siempre. Aunque esta vez algo va distinto, al poco tiempo le sueltan…

– Oh, aquí tenemos lo que parece ser un quister… aunque… no se ve del todo normal.
– ¿No?
– No, su contorno…Bueno… ¡Vamos a mirarlo de cerca!

Las luces se cierran, las pantallas en blanco y negro se amplian y empieza a oír des de los altavoces lo que le dicen ser la frecuencia sanguínia del no supuesto quister.
La miran, le dicen… «Sé que la palabra tumor asusta pero podría ser y seguramente es benigno.»

– ¿Lo es?
– No lo se, miraremos ahora los parámetros que cumple.

Lo analizan: el tamaño, el ruido, la composición, el color… se lo cuentan paso a paso, con calma y palabras raras que ayudan a que no se desmonte. Le cuesta escuchar al médico, su atención es cada vez más absorvida por la bolita de la pantalla.

En un arranque de cordura piensa «Ahora no me da la gana de afrontar esto» (Como si a alguien le diera la gana), y sin quererlo, empieza a percibir como si de la misma manera que uno retira la cortina del baño, todas sus preocupaciones se amontonan hacia a un lado. Ya nada es más importante.

Aún a oscuras, recostada en la camilla, una lágrima caliente le brota por el rabillo del ojo. La siente resbalar hasta la oreja y la seca disimuladamente cuando ya es fría (sólo una). ¿Cómo puede ser que incluso en esos momentos a uno le siga dando verguenza que le vean llorando?

Una hora más tarde en el mismo vestuario ya no es ella. No se ve guapa, no está contenta y siguen sin confirmar si es bueno o malo. Tardaran un mes.

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El día que me llamaste no sabía ni como abrazarte. Se me encogió el corazón. Te miraba y recordaba, cuando nos parecía que lo más grave que nos podía pasar era estar solas la primera noche después de una ruptura. No habíamos tenido un problema de verdad. Ahora lo ves, ni uno sólo.

(…)

– ¿Como estas? ¿Duermes bién? ¿Miramos una peli?
– ¿Sabes? La primera noche no es mucho peor que cualquier otra, ni siquiera te has hecho a la idea. La verdad, la segunda tampoco.

A partir del tercer día… con que no sientes ningún dolor, ni un sólo síntoma y sigues sin creértelo, tu vida vuelve al cauce habitual. Sólo que todo te da un poco más igual y que de vez en cuando te pillas abstraída pensando «¿De que tipo será?»… De hecho, constantemente. La cabeza compagina muy bien los temas cuando quiere, ¡Eh!

(…)

Los días empezaron a pasar. Me gusta pensar que conseguimos que no pensara en ello algún segundo. Que dijimos las chorradas necesarias y escuchamos cuando tocaba. Que no se notó demasiado que los pocos que lo sabíamos también habíamos parado el mundo pero que a la vez notó muy de cerca el «No sin ti». Que le dimos fuerzas para aceptar lo que viniera. Que sabía que estábamos ahí. Me gusta pensar que lo hicimos bien, quiero creelo.

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21 días después me llamó como si nada, señalando la pantalla del ordenador dónde un correo electrónico enunciaba formalmente «Ausencia de malignidad»:

– Han salido bien…
– ¡¿Lo ves?!! ¡Lo ves como tu no podías crear eso! ¡¡¡NO sabes!!!

Era una frase tan tonta y me hizo tanta ilusión oírla. Ahora si sabía como abrazarte. Nuestros cuerpos se fundieron en un sollozo de alegría.

P.D.: Le dedico este capítulo a todos los que esperan. A todos los que como un relámpago lo supieron des del minuto uno. A los que tras el susto, finalmente no fué nada y a los que sólo fué el principio. Pero sobretodo, a la chica de ese espejo que ya duerme tranquila.

La importancia del tiempo

Un día en un comentario me escribisteis que no había tenido en cuenta el factor «tiempo». Hablemos de ello.

¿Os habeis dado cuenta que hay gente que sólo hace el amor de noche? Que por alguna razón cree que es una actividad tan íntima y reservada que no puede practicarse mientras haya luz solar…? Esta gente es víctima del tiempo.

Es verdad, que entre las responsabilidades que tiene cada uno y el intento de cohesionar eficientemente la convivencia entre los miembros de cada casa, al final se establecen horarios para todo. Hasta llegar al punto de pensar que hay cosas que no se pueden hacer a otra hora que no sea la establecida.

Hemos crecido con un horario para las cosas. Una pauta. Una pauta que te hace creer que los platos se deben fregar justo después de haber comido; que sólo se puede dormir o por la noche o la media hora justo después de haber fregado los platos; que ducharse después de las nueve «no toca»; o que merendar es de críos! Una pauta que tiene sentido cuando vives con alguien pero que al independizarte, te puedes pasar por dónde quieras.

Cuando pensaba en irme a vivir sola muchas veces imaginé que haría con la montaña de horas muertas que tendría. Fantaseaba, creyendo que leería más, escribiría más, montaría fiestas, o incluso a veces me vi pintando un cuadro! No pensé en como me iba a cargar la pauta por todas partes. Ni que a la hora de la verdad, la realidad fuera «NO TENGO TIEMPO para nada». Y es que cuando uno vive sólo se encuentra con dos cosas: que lo tiene que hacer todo él y que nadie le dice cuando.

Así que acabas durmiendo siestas a las nueve (porque la siesta prefiesta es un gran invento), planchando a las diez (porque o lo hago ahora o mañana no quedará qué ponerme) o fregando platos a las doce (porque no había nada mejor que hacer o porque no quedan más…!). Incluso si lo haces todo «cuando toca» es porque quieres! (o eres un poco rígido de mente… ).

Hablar del tiempo es como hablar de Dios. Tenemos mucha fe en él. A menudo soltamos frases como «El tiempo todo lo cura» o «El tiempo pone a cada uno en su lugar». Lo gracioso, es que esperamos de él un justiciero, una ayuda o una oportunidad, como si el tiempo supiera quien es el malo y lo metiera en la carcel. El tiempo no es quien nos brinda oportunidades, luego nos las quita, o nos ayuda a superar un trauma. Ni siquiera quien nos hace enamorarnos. El tiempo es un factor que puede jugar en tu favor o en tu contra según la situación. Al final, se reduce sólo a ser una excusa usada por todos que de lo único que podemos estar seguros es de que nos hace envejecer «No hay guerra que cien años dure ni cuerpo que lo aguante».

Aún así, esta presente en todo y no negaremos que hay cosas que necesitan su tiempo, ya que por muy bien que lo hagas, sin él, no tendrás un buen vino (ni los platos se fregarían nunca).

Sin embargo, a mi me gusta pensar, que lo que realmente nos mueve y nos acaba poniendo en el lugar que sea es la voluntad. Voluntad de saber esperar, de poder superar, de querer cambiar… Si quieres puedes y si no, con el tiempo, se olvida. Y todo ello esperándo disponer de ese tiempo que siempre pensamos que tendremos.

Llega un día que quizás no tienes tiempo, pero le darás al snooze las veces que haga falta porque con el solecito en la espalda, hay cosas que también tienen su punto.

Atracción animal

El día que descubres que sobre la faz de la tierra existe una persona cuyo olor corporal es capaz de desatar en ti una fiera que sólo piensa en agarrarle de la camisa y empotrarlo contra la primera superficie sólida que se encuentre, es inquietante.

Muchos, te han «hecho gracia», de algunos… te has enamorado, pero muy pocos han conseguido hacerte perder los papeles con su mera existencia.

Hoy no hablamos de ese tonteo acaramelado cuando todo el pescado ya está vendido, ni de ir quemado como una sarten. Hablamos de un tipo de atracción que sólo te la genera él (o ella) y te hace vibrar porque ni si quiera sabes si lo conseguiras.Vamos… que te has encoñao y para ti esa persona se ha convertido en «tu meca sexual».

¿Es su pelo? ¿Son sus manos? ¿Esos brazos de leñador? ¿El porte? ¡¿Su voz?! ¿La mirada penetrante que te clava o la dichosa sonrisa de las narices?… Es para lo que naciste.

Ya no hay marcha atrás, pensarás en él todo el tiempo necesario hasta que lo consigas o… se baje del tren, descubras que no sabe ni hablar, tiene novia, es gay, o… ¡Que está como tú! En algunas ocasiones incluso te va a dar igual como esté él. Te hará sentir tan viva que no te importará. Eso si, te oirás decirte a menudo… «No me puedo morir sin…».

Y para terminarlo de arreglar, lo que más te gusta… es que todo esto te hace sentir MUY mujer. Si si, como si no lo fueras por otras mil razones, es él quien se encarga de recordarte que tienes curvas, lengua, uñas y dientes y muchas ganas de usarlos.

Al grano. ¿Esto que tiene que ver con vivir solo?

¿Has tenido alguna vez la sensación de no querer llegar a casa para que no te pregunten sobre tu estado de ánimo? Suele ocurrir cuando estás enfadado, decepcionado o excesivamente contento por algo que no tienes ganas de contar.

Cuando uno vive sólo nadie le pregunta al llegar. Y si lo que le pasa es que está excesivamente contento por algo, el llegar a casa y disimular, se transforma en llegar a casa y explotar de felicidad.

La atracción que uno puede llegar a sentir por alguien (le corresponda o no) es un sentimiento que entremezcla el nirvana y la locura. Una sensación agradable que se puede catapultar hacía la auténtica euforia con solo uno de sus gestos. Desde que lo descubriste, tu subconsciente sólo hace que alucinar despierto creando, imaginándo, una guia rápida sobre las 50 maneras más (para unos seran fáciles para otros salvajes) de digámosle «acceder» al elemento en cuestión. Porque la imaginación es la fuente por naturaleza de lo erótico, y estándo solo, puedes alimentar esa potencia interior hasta hartarte. Eres libre para dedicar tus horas a imaginar… lo que sea.

No hay amor, ni confiança, a veces ni siquiera pasión. ¡Es química! Uno de los mejores sentimientos que existen en la vida. Puede surgir con cualquiera en cualquier momento y sin embargo… a veces, es tal la fuerza del sentimiento que provoca miedo, y la mayoría de mecas sexuales no se llegan a probar. Una lástima.

El día que ya viviéndo sola empecé a sentir una atracción rozando a lo animal por alguien entré en una de las épocas más «bonitas» que he vivido.

Seguramente, si te pasa o te ha pasado después de los momentos de euforia entráste en un mar de dudas. Empezaste con los «Y si…» y no terminaste. Pero… ¿Y si el parara el ascensor y te dijera «Te comería hasta que no te quedara gota de oxígeno para respirar»?

Seguramente se te cortaría la líbido del susto. Pero piénsalo, es lo que más deseas en el mundo, él te despierta ¿Y no lo harás porque no lo conoces? ¿Por que no es adecuado?

Piénsalo de nuevo, ¡probablemente tus hijos tendrían que ser suyos y no de un hombre que te ame! Se trata de compatibilidad de cuerpos, no de carácteres. ¿O a caso la naturaleza fomenta el apareamiento con el macho que cuenta mejor los chistes?

Podrías provocarle de tantas maneras… Una caída de ojos, una intensa rozadura de dientes entre la carne de tus labios, una mirada, un comentario punzante, un tirante que se cae, un caminar firme o una sonrisa amable. Podrías… pero no deberías…

P.D: La mayoría de mecas sexuales no se llegan a probar… Una lástima.

P.P.D: Para los románticos (no me mateis, otro día ya hablaremos de amor).

Capítulo 10: De posibles compañías

Mis amigos hacían porras «Con lo que le gustan los gatos ¡no tardará ni un mes en adoptar uno!»; Mis padres hacían presión «¡Gatos no eh! ¡Gatos no!» ; Y los demás me preguntaban «¿Y no tendrás un gato?».

Sabido es que me encantan. Que he compartido vida con ellos des de los once años, pero pensar que ese bichito adorable pasará todo el día solo me sabe mal. En este momento del discurso, los que no se dan por vencidos o ven que aún pueden ganar la porra, sueltan «Mejor dos, ¡así se hacen compañia!». Que nooooo! Un tiempo de relax, no a las obligaciones y si al poder irse de casa sin pensar en algo/alguien también está bién.

Pero al final un día te lo planteas… ¿Qué podría tener?, ¿Es posible tener alguna mascota o compañia compatible con mi estilo de vida? Las conclusiones a las que llegué (que no tenéis porque compartir) fueron las siguientes:

– Un gato: ^^
Que nooo! Que hemos dicho que un gato no… ¿No? No… Pobrecillo… todo el día ahí solito, triste y azul, sin poder ni salir al balcón en otoño, invierno y media primavera porque soy ultrafriolera y paso de volver y encontrarme el piso a -5º… ahí con sus ojillos, echándome de menos y viéndome solo para cenar… nooo… (SIEMPRE serán mi primera opción).

– Un perro: ¿Un perro? ¿¿Pero que dices loca?? Un perro es algo prácticamente imposible para alguien que vive solo y trabaja lejos de casa. Necesita mil atenciones que ahora mismo no le podría dar y probablemente un canguro cuando no estoy. No se merece vivir así el pobre bicho. A ver, y que para eso tengo un gato que es lo que me gusta. (Con perdón y amor hacia el sector perruno de la población).

– Bueno pues… Peces: No, ¡peces tampoco! Son bonitos, pero es el animal más parecido a un jarrón que existe (prácticamente como si las ondas del jarrón se movieran sin más). Encima, además de no entretener, luego hay que lavar la pecera asiduamente con el riesgo de que el pez salga volando y se ponga a saltar por el suelo de la cocina (Y esto lo he visto en directo no me digais que no pasa).

– Chinchilla: ¿Oye por que, no? Mona, peludilla, pequeñita… si no fuera por la bolitas de caca everywhere caaasi me compro una!

– Pájaros: Muy estupendos.Sin embargo, considero un CRIMEN meter a un bicho que puede cruzar kilómetros volando porque es época de migración, encerrado en 25 cm cuadrados. ¡Que si atontao! ¡Es un crimen! (No lo he pensado con los peces, pero más de los mismo) Y espera… la Chinchilla… también… y bién pensado lo mío no son las aves…

– Tortugas:   T o r       t u       g a s … (No negaremos que son majas).

– Iguanas, tarántulas, serpientes, grillos, hamsters…: Lo siento, yo esas cosas no me las planteo, pero si te gustan quizás es de lo más factible.
No te ofusques! Para empezar seguro que hay alguno de la lista que te convence más a ti que a mi y si no… las posibles «alternativas» a un bicho tradicional son…

– Plantas: ¡Será por plantas! Des de un bonsai a un cactus, según tu tiempo y ganas de dedicarle ¡puedes escojer entre 30 millones de variades!. No te saludan al entrar, pero es que menos perros y gatos nada lo hace…y no te pongas nostálgico que tus padres a veces tampoco lo hacían.

– Caracoles: Lo has leído bién, caracoles. Tengo un amigo con 7 compañeros de piso. 6 querían un gato, pero la séptima se negó en rotundo. Yo la hubiera echado del piso pero ante la fustración lo solucionaron montando una colonia de caracoles. Parecía soso hasta que les dió por montar carreras con ellos y no os imaginais la felicidad con la que un día nos contó que se habían encontrado «caracolillos» ^^ (Si, me lo planteé).

– Hormigas: Si no consigues que vengan a las migas de lo que te dejas tirado por la cocina siempre puedes comprar un kit de esos en los que ves como viven mientras rezas para que no se rompa.

Xorboagenda: Si aún nada te ha convencido quizás es que no quieres tener animales, sólo compañia (piénsalo), és aquí dónde puedes optar por el método que me contó el mismo tipo del curro que hablaba de drogas en el capítulo 8: La xorboagenda! Es decir, Llama al tio que quieras el dia que te apetezca y… eso, ¡que te de compañia! En el fondo debe ser como tener un pulpo.

Si tampoco te gustan estas opciones o eres un poco tiquismiquis ¡te puedes comprar un puzzle! Porque lo de llamar a un amigo o invitar a tus primos de vez en cuando…¿Que tal?
En fin, yo a la semana acabé con un Orquídea en casa. Estoy muy feliz porque pertenezco al 15% de la población ¡que no se le ha muerto al cabo de un mes! ¡Es más! ha crecido y ahora duerme porque es invierno. Igualmentee… no descarteis que un día aparezca por el piso un gato, una chinchilla o un tío… soy débil ante esas tres opciones.

P.D.: Antes de cerrar el tema, tener MUY en cuenta, que si no optas por una planta (y depende de cual), tendrás que dejar la llaves de tu casa a alguien cuando te vayas de vacaciones y con lo que te ha costado escoger… ¡oju a quien se las dejas! 😉

Capítulo 9: Sé dónde vives

Uno puede cagarse en su jefe, criticar a sus amigos o partirse la cara con sus primos. Uno puede ser un antisocial de mierda o simplemente tener un mal día, que siempre le quedará el llegar a casa, ponerse sus zapatillas y dejarlo todo fuera.

Sin embargo, tampoco esto te quedará si te llevas mal con quien compartes escalera.

No sale a cuenta. ¿Nos acordamos de la famosa frase amenazadora «Sé dónde vives»? ¡Pues TU vecino LO SABE DE SOBRAS! Y es que a pesar de no poder entrar (en principio) en tu casa, su furia puede traspasar paredes y paciencia con demasiada facilidad. Sábido es que el ingenio se agudiza cuando hablamos de putear al prójimo. Lo constata el elevado número de personas que vive encontrándose mierdas varias en el rellano, pitillos en el toldo o meadas en el tenderete. Por no hablar de aquellos cuadros que se cuelgan a las 4 de la mañana después de una discusión…

Un vecino enfadado puede conseguir que te encierren en el manicomio. El problema reside en que un vecino «normal» TAMBIÉN. Porque cualquiera con vida pròpia puede ver la tele hasta la una de la madrugada, ir en tacones a todas horas, secarse el pelo con algo parecido a una motosierra, o apestar todo el bloque porque ¡HOY había ANTOJO de sardinas!

El buen vecino no existe. Des del primer pesado que dejó pastar a su rebaño un día tras otro por el campo del de al lado siempre hay alguien que se salta la frontera entre el convivir y el tener jeta.

Son un peligro! Conozco el caso de uno, que ni loco, ni enfadado, más bien despistado, se dejó el grifo abierto. Estuvo tanto rato y se creó tal humedad en la pared, que sólo faltó que sus queridos compañeros de escalera tuvieran un mal día y pegaran un portazo para que dicha pared se les cayera encima! La señora tuvo que salir por la ventana antes no fuera chafada. Parecía un buen vecino.

Personalmente, he llegado a la conclusión que todas las comunidades cumplen en menor o mayor medida con lo que predican «La que se avecina», «La Comunidad» y «13 rue del percebe». Todas récords de audiéncia porque a todos nos pasa!

Yo tampoco me he salvado, y aunque bastante buenos, me han tocado de lo más particular… Así por encima contaros que convivo entre:

  • Abajo: Dos hermanos jubilados que se montan más juergas que yo (por suerte no la lían mucho).
  • Al lado: Una señora muy maja que lleva 7 años en el paro odiando a la sociedad. Con el tiempo se ha quedado un poco sorda, aunque dice que le da igual que «Por lo que hay que oír…». (Va muy bien porque le puede abrir la puerta al del gas si hace falta, se acerca al prototipo de vecino ideal).
  • En algún lugar: Un hombre que sigo sin saber que tipo de bicho o amigo imaginario tiene, porque él le habla pero nadie contesta (creo que si fuera un perro o un gato les hubiera escuchado alguna vez…)
  • Un guapo escurridizo (No es nada particular, pero sería interesante saber a que puerta hay que ir a pedir sal).
  • Y la estrella de la corona… ¡El de arriba! Los primeros días pensé que se trataba de un guarro de concurso, le escuchaba cada noche realizar su gargajo de turno. Sin embargo, con los días me tiene preocupada. Le oigo toser a todas horas, a veces vomitar. Encima, hay noches que sufre de terrores nocturnos y grita en medio de una pesadilla. Estoy por subir un día, pero aún no sé si a decirle que si me necesita estoy abajo o a ver en directo el mísil con pelillos que tiene por escoba.

¡Ante todo no pasa nada! Quien tiene un vecino también tiene un tesoro! Los hay que te ayudan con lo que haga falta y sólo hay que respetarse un poquito para que la convivencia marche bién. La frase «Hoy por tí, mañana por mi» se la inventó aquél que esperaba su turno mientras la de arriba se tiraba a todo el barrio…

Finalmente, sería injusto decir todo esto y no reconocer que tipo de vecina soy yo. Pues bien, soy la que nunca está y que cuando lo hace dice «….Va por ustedes» y pone su selección musical dando palmadas. Soy la que se rie hasta las tantas y también, la que se ha cambiado el secador por no acabar con la felicidad general del vecindario.

La verdad, empiezo a pensar que les gustan mis listas d’Spotify ya que no sólo me saludan, sino que encima ¡lo hacen contentos!

P.D.: A veces el silencio se realiza más por respetar el espacio del otro, que por gusto.

Capítulo 8: Cuando la puerta se cierra

Tengo un compañero de trabajo que asegura conocer una droga que desata lo más íntimo de tu mente. ¿Su efecto? Provocar euforia si todo va bién o depresión si existe algún tema que escondes o que te ofusca. ¿El problema? A menudo, por no decir siempre, ni tu mismo sabes que es lo que realmente llevas en tus profundidades, y por lo tanto, lo que puede desatar dicha pastillita en ti.

Pensé que con la soledad de la independencia podría pasarme algo similar. Que llegaría un día, pasada la adaptación inicial, en el que me podrían atacar mis miedos, mis fobias, y por supuesto, no habría nadie para frenar el posible hundimiento entre esas 4 paredes… La duda regía en ni siquiera saber qual sería mi punto débil.

Hay que decir, que una vez probado, la mayor parte del tiempo no es así ni por asomo. Cuando uno está solo (como mínimo en mi caso) tira hacia adelante sin pararse a pensar un momento. Apenas es una opción, entre trabajar, lavar los platos e ir a dónde sea, la de pararse a mirar QUÉ te preocupa. Supongo que uno no se lo permite demasiado, a veces porque no puede y a veces porque no quiere.

Pero al final todo llega, y como si me hubiera tomado esa pastillita, he confirmado que cuando uno vive solo se encuentra de cara con sus profundidades. Muchos temas pueden afligirte o proporcionarte un mal día, pero casi todos tenemos algún temor, o algún fantasma que nos acompaña y finalmente una noche o tarde de domingo decide salir para saber que tal nos va.

El 13 de Julio de 2011 salía de la oficina preguntándome como habría ido la operación de Chip. Por la mañana, me había despedido de él cómo si fuera un día normal. No era una intervención a vida o muerte, sólo le abrirían para saber de qué provenía el líquido que se le formaba en el hígado.

Fué bajando el cerro que llevaba de la oficina a la estación dónde me pregunté por que a esas horas aún no sabía nada de cómo había ido. Aquello, desencadenó preguntarme también si mis padres me hubieran llamado en caso de que algo hubiera salido mal. De sopetón, en ese momento, me di cuenta que Chip había muerto. Ya no hacía falta correr o esperar. Sola, en medio de ese paradero boscoso, me paré, cerré los ojos y sentí el calor del Sol en mi cara. No sé porque, sabía con absoluta certeza que él ya formaba parte de aquello.

Nunca pensé que lo que más me vendría a la mente en los ratos tontos sería él. Sin embargo, tiene sentido y es curioso que les llamen animales de compañia y le eche de menos ahora, ahora que no la tengo.

Once años a su lado me parecieron pocos. Con su muerte se apagó un trocito de mi corazón y por mucho que me lo vendan tengo que confesar que no lo noto ni le siento cerca. Sé que no está, pero sé que forma parte mi. Allí dónde estés, contigo nunca me sentí sola y ahora que no estás recurro al calor del Sol los días que te necesito.

No nos engañemos, un día llegará. Estaras solo y no te arrepentiras de tu modo de vida, pero no sera el mejor de tus momentos. Entonces, un fantasma, un miedo o quizas una fobia o un simple recuerdo, vendra a abrazarte. No pasa nada, no lo evites, sólo debes mantenerte con naturalidad y dejarle venir, así como dejarle ir sin encasquillarte. Pasado el momento de reflexión… tener muy presente que los platos aún están por hacer 😉

Como dice una buena amiga mia «El día que te mueras te levantaras como si fuera un dia normal» (Me resultó muy impactante la frase en su momento).

P.D: Finalmente, muchas gracias a todos aquellos que esta semana de ausencia habéis mandado comentarios. Espero que os hayan ido muy bien la fiestas y la vuelta a la rutina. Y si alguno está un poco decaído le recomiendo altamente el libro «Los cerezos en Diciembre» de Ariel Andres Almada. Prometo escribir sobre algo más alegre la próxima entrada, un beso!

El gusto de romper con tus principios

  • ¿Mamá la gente cambia?
  • No lo sé, tu padre siempre ha dicho que no.
  • …¿?

¿Puedes asegurar que te conoces al 100%? ¿Jurar «de ese agua NO beberé»? ¿Pensar que te regirás toda la vida por los mismos principios y tendrás a los 40 las mismas convicciones que a los 20?

¿Cuantas veces te has sorprendido a ti mismo haciendo algo que pensabas que nunca harías?

¿Y luego que? ¿Te dejas de hablar?

Hace unos días le comentaba a la charcutera como desde que me mudé me he dado con todo lo posible. Y es que sin ser patosa (sé que ahora lo dudaréis) me he pegado varias veces contra el borde de la mesa del comedor, estampado el brazo contra la puerta del lavabo, rebotado la cabeza contra el armario de la cocina, comido la mesilla de noche o tropezado con la cama. Golpes tontos y reiterados que me han hecho sentir muy imbécil.

De la nada salió otra clienta que soltó «A base de ostias se está formando en tu cabeza un esquema perfecto de como es el piso, un patrón». La señora charcutera y yo sintimos dos segundos de auténtica estupefacción entre cadaveres troceados de cerdos y vacas. Acto seguido, sin dudar que podría tener razón, nos metímos durante tres cuartos de hora en una sofocada conversación sobre si la gente puede cambiar o no.

Yo siempre había pensado que no. Que cada uno es como es, que tenemos una esencia innata dónde como mucho se modificarán ciertos matices con los años. Sea o no, los argumentos con los que nos rebatía esa chica me parecieron magníficos. Ella aseguró que una persona puede cambiar totalmente su personalidad y en pocas líneas lo apoyó con la siguiente teoría que quiero compartir con vosotros:

«Cuando nacemos somos una página en blanco, todo lo que tenemos en la cabeza después o viene impuesto de fuera o nos lo hemos creado nosotros mismos. Las personas creamos patrones de comportamiento porque necesitamos aferrarnos a algo.

Un patrón se forma a base de repetir un pensamiento u acción, de ver cada vez más claro dónde esta un límite, hasta llegar a un punto que acabas pensando que ese límite es real. Ese límite no es real, te lo has montado tú. A menudo, a esos límites les llamamos principios y un principio no es más que una norma (muchas veces de tipo moral) que te has impuesto porque crees que algo no es lo correcto. Un principio puedes cambiarlo cuando tú quieras y no cuando los demás te dejen.»

A modo de pasatiempo, le estuve llevándo la contraria un rato, pero al llegar a casa analicé. Es curioso que a pesar de creerme de ideas fijas una de mis frases favoritas sea la famosa «Estos son mis principios, si no le gustan tengo otros». También es curioso como con los años me he cargado casi todas las reglas que me había impuesto. La mayoría eran bastante tontas (hay que decírlo) pero más de una estaba basada en miedos «Nunca iré a vivir sola por si no lo puedo soportar». Y no curioso sinó más bien extraño es, recordar el gusto que sentí después de romper con esos principios (límites). Incluso cuando no lo entendía, sentía como todo pasaba a ser mucho más relativo, flexible, relajado…

¿Puedes asegurar que te conoces al 100%? ¿Jurar «de ese NO beberé»? ¿Que te regirás toda la vida por los mismos principios y tendrás a los 40 las mismas convicciones que a los 20?

Si puedes y además quieres, quizás no te estés escuchándo, corres el riesgo de vivir tu vida como quieren los demás… O no. Sólo tú lo sabes.

Por mi parte, al final resultará que lo mejor de vivir es salir de vez en cuando de la últimamente famosa zona de confort y descubir las posibilidades (morales o no) que te da la vida. He llegado a la conclusión que quizás el único principio factible es «ser fiel a uno mismo intentando respetar a los demás» perooo nunca se sabe!

¡Ah! y no sufrais, por fin se ha creado en mi cabeza el esquema correcto del piso y ya no me doy con las cosas ^^

  • Hija, ¿la gente cambia?
  • Puede (Del verbo poder, no de quizas), aunque quizás no quiera.

Capítulo 6: A caballo regalado ¡Paquete de sal!

Hay varios motivos por los que no debes pensar en completar lo que te falta para el piso con los regalos de las ansiadas visitas. ¿Por que?

  • Porque no todos te van a regalar algo (No tienen porqué, recuérdalo.)
  • Porque aún así, el 81% no te preguntará que necesitas (Libre albedrío rules).
  • Es feo. (A pesar de entenderte, prefiero que te aferres al lema «Quiero ser independiente y por eso tampoco dependeré de los regalos» a que te lleves un disgusto).

No te desanimes, intentando guiarte en el camino, he recopilado en una lista los 8 personajes más destacados con los que tendrás que lidiar como recién independizado. Espero que así consigas sacar el máximo partido de la situación…:

  1. Los Iluminados: Existe un porcentaje de la población que cuando tú les cuentas lo del piso te dicen «¡Yo te regalaré la licuadora!». Ponen tal ilusión en sus ojos que seras incapaz de rebatir la idea. Pensaras que por uno no pasa nada y que seguramente te viciaras a usarla. No utilizaras la licuadora en tu vida ya que parecen fantásticas pero nadie contó con que luego hay que lavarlas. Aún así, tener licuadora tiene caché.Eso imaginando que el producto con el que se encasquillan es una licuadora porque si es una freidora a tomar por saco el caché.
  2. Los ponguistas: Un clásico. Hablamos aquí del que ante la duda te regala un «pongo». Es decir, un objeto decorativo (a menudo feo o que no combina) que no sirve para nada. El ejémplo práctico más común, es la típica figurita de dos patos entrelazados que te provoca el pensamiento «¡Que tongo, ¿esto donde c*ñ* lo pongo?!». Nada, al final, la figurita acaba mareada de tanto entrar y salir del armario cuando viene la abuela.
  3. Los Originales: Cuando se cruzan estos y los que no preguntan es cuando pasas a ser la primera persona del barrio con tres fondues.
  4. Los Supersiticiosos: ¡Oju! Oju total con el que se presenta con un puto paquete de sal y encima te dice que trae suerte. ¡Mira! Yo me puedo llegar a creer que trae suerte, pero la sal se podría acompañar con otro detallito, ¿no? Recordad…«Quiero ser independiente y por eso tampoco dependeré de los regalos»
  5. Los Supersticiosos (el mal retorno): Cuando la escena se repita con un paquete de lentejas (y esto va muy en serio que va a ocurrir) te preguntaras ¡porque narices no corrió la voz que lo que traía suerte eran las gambas y no las ofertas del super!
  6. Dioses: Pasa una vez cada 13 eclipses lunares. Alguien viene y te da una cantidad elevada de dinero excusándose de que no sabía que traer. ¡OMFG! ¡Te acaba de abonar lo de su regalo y lo de los que habías «perdido» con tanto pa-quetito del super! Quizas las Sal si que traía suerte… ^^
  7. Los Políticos: Quien menos te lo esperas se presentara sin nada, observará y te dirá «¡Yo te traeré tal cosa!». Tu pensarás «¡Anda mira, muy bien!» y quedareis así. Verás esa persona otras veces, sin embargo, no volveréis a recordar esa conversación…
  8. Los Reyes Magos: Ellos te llaman, te preguntan que quieres, respondes con sinceridad (Tened el detalle de pensar algo que se ajuste a su presupuesto) y te lo traen el dia de la visita. Lo utilizaras y te acordaras durante mucho tiempo de esa persona. Ideal. A pesar de estar muy a favor del libre albedrío todos deberían ser así.

En fin, como era de preveer hay de buenos y de no tanto. Y evidentemente, siempre hay uno que sin preguntar ni nada ¡va y la clava!

Lo que si es verdad, es que al igual que cuando uno tiene un hijo, cuando uno se independeiza la gente (con toda la buena fe del mundo) se olvidan de ti y los siguientes dos años, ya vengan reyes o cumpleaños, todo lo que vas a recibir seran complementos del hogar. Espero que no cambiaras por una paella la última bufanda que recibiste.

A todo esto, llevo días intentado saber cual sería el peor regalo que uno se puede encontrar y no ha habido manera. ¿Y eso por que? Porque te podrán parecer mejor o peor, pero seguramente (parte bonita) el iluminado te está regalando lo que a él le faltó; los supersticiosos (con mas o menos jeta) te estan deseando lo mejor; los políticos, quizas no se lo podían permitir en ese momento; y los originales, se encuentran más fustrados que tu cuando ven la otra fondue.

Yo como norma suprema me impuse colgar o utilizar (nunca cambiar ni menospreciar) el primer regalo de todos (llamárme supersticiosa) y es así como he acabado con unos elefantillos muy monos en el comedor ^^

P.D.: Special thanks to… la que la clavó con el batín, la iluminada de las paellas y los reyes del radiador!!!!

Capítulo 5: Dios los cria y ellos te visitan.

En capítulos anteriores ya hemos hablado de limpiar y comprar, pero cuando ni siquiera hayas terminado ni de una cosa ni de la otra empezaran a pasar por tu nueva casa… LAS VI-SI-TAS!

Da igual si es la primera vez o la séptima, cuando alguien aterriza en una nueva morada todo el mundo se piensa que tiene el derecho de ir a verla y decir que opinan sin tapujo alguno.

Asi que…a todas horas, todos los dias, durante aproximadamente las tres primeras semanas llamaran a la puerta sin parar. Unos, tendran la cortesía de pedir cita previa, otros, se presentaran por sorpresa, pero todos: contentos, sonrientes y hambrientos entraran exclamando «¡Oooooh!! ¡A ver! ¡A ver!». En una ocasión, antes de oír la tercera «o» ya había perdido a la invitada en cuestión por el piso.

Pensaras que tampoco seran tantos y en cambio a la hora de la verdad se apunta Dios y su madre! Entre familia, amigos, compañeros de trabajo, los que vienen porque fulano ha visto el piso y ellos no, vecinos curiosos y extras… ¡Es un no parar!

Para que nos hagamos una idea… ¿Como es una visita ordinaria?

A ver, vendra quien sea que toque ese día y le invitaras al deseado tour por el piso.

Mientras lo realizais comentareis juntos como ha ido el proceso en general. Que si la búsqueda, la negociación, los cambios que estas llevando a cabo en ese momento, como lo llevas, etc. Etc. En realidad, a partir de la tercera visita tu pasaras a ser un personaje más de la película «El dia de la marmota» y repetiras a diario los mismos pros, los mismos contras y las mismas anécdotas con el invitado de turno. Es entonces, durante el tour cuando ellos haran dos cosas que a mi personalmente me daban mucha rabia.

  1. La gente no sólo se mira el piso de arriba a abajo haciendo que si o que no con la cabeza como si fueran arquitectos, sino que además se toma la libertad de abrir armarios, cajones, puertas, neveras o lo que sea con la excusa de que se lo esta mirando exhaustivamente. Sigo sin saber si lo hacen para demostrar que están atentos o porque realmente les interesa mucho.

Ejemplo práctico: Entrais en la cocina abren dos armarios al azar y exclaman «¡Oohh! ¡Aquí te caben muchas paellas, eh!»

Esta situación puede pasar tanto en la cocina como en el dormitorio y depende de lo avanzado que este el tema de la mudanza, el armario estará vacio o lleno de lo que tu hayas puesto, que ya pueden ser tortitas de maiz, paellas o vibradores… pero se ve que nadie piensa en eso. Te descubriras rezando «Ese cajón no… ese no…» con boquita de piñon.

2. ¡No subestimes a nadie! ¡TODOS! Absolutamente todos se piensan que por ser quienes son (en su casa les conocen) pueden decir lo que piensan y debes aguantarlo. Te haran cometarios de cualquier tipo sin pararse a pensar si te joden o no, es más, la mayoria cree que te esta haciendo un favor.

Ejemplo práctico: Mirando lo que sea empezaran con frases del tipo… «Ay! Pero este parquet… no es natural, lo sabes, no?», «Ui, aquí si cocinas esta poco ventilado…», «Oi oi! Esos cajones son estupendos si no los quieres me los puedo llevar yo!», «Yo hubiera preferido cocina americana», «¿El Sol sólo le da por la tarde? Pasaras mucho frio», » ¡uO! ¿Tiene piscina? Pasaremos mucho a verte!»

Yo no sé si alguien se ha dado cuenta pero el 85% de las observaciones te la pelaran en exceso. Y si no es así, vete con cuidado porque puedes terminar sin moral.

Finalmente, lo más seguro es que se queden a tomar el te con pastas y te cuenten su vida a la vez que intentan saber más de la tuya. A veces incluso, se quedaran tanto rato que se juntaran con la visita posterior o la que se presente por sorpresa, reiniciando el proceso de tal manera que se pueden generar dos o tres tours simultaneos por el piso.

Ejemplo práctico: Mientras tu estas realizando un tour, oyes des del salón como los del otro tour (que estan en el dormitorio) hacen el comentario de las paellas pero con ropa y tu con la boquita de piñon asintiendo a no se qué del parquet.

Cuidado! Vigila con quien se te mezcla por ahí. Que no coincidan consuegros, ex’s y esas cosas que como encuentren las paellas te la pueden liar!

Y finalmente, también habrá quien se presente a cada fase «Cuando hayas pintado» «Cuando hayas amueblado» «Cuando ya vivas en él piso» «Por Navidad…» En serio, deja de abrir la puerta.

No todo es malo. Habrá visitas que te harán mucha ilusión y gente que te animará muchisimo. ¡Además, la mayoria se van a presentar con un regalo! ¡Y que regalos! Pero de los regalos ya hablaremos otro día.

En fin, deciros que quien más quien menos ha pasado por algo así y debeis tener un poquiito de paciencia. Así que para todo en general como muy bien dicen unos amigos mios… «¡Sonreid y saludad chicos!»

P.D.: Por si no has tenido suficiente, el 95% de las visitas de menos de 35 años te preguntara cuando es la fiesta de inauguración. Haz lo que te venga en gana pero sino…«Sonreid y saludad, sonreid y saludad chicos!»